El secreto de Pedro Pascal para bajar 36 kilos sin dietas extremas: la rutina básica con la que logró un cambio total
Pedro Pascal se encuentra en uno de los momentos más altos de su carrera y sorprendió con una transformación física sostenida en el tiempo. Sus secretos, acá.
En pleno apogeo de su carrera, Pedro Pascal atraviesa una etapa de alta exposición mediática. Mientras promociona Los 4 Fantásticos, el actor chileno se mantiene bajo estricta reserva sobre su vida personal. Sin embargo, su cambio físico no pasó desapercibido.
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Pascal, de 50 años, logró perder cerca de 36 kilos (80 libras) en los últimos años, en un proceso que se convirtió en tema de interés tanto para el público como para los medios especializados. Lejos de optar por dietas de moda o rutinas extremas, el protagonista de The Last of Us y The Mandalorian eligió un enfoque simple y sostenible.
“Mi rutina de entrenamiento es solo lo básico”, declaró en una entrevista con Entertainment Weekly. “Levántate, haz algo, mantente ocupado, come bien, duerme”.
La transformación de Pedro Pascal
El cambio físico de Pedro Pascal se gestó con el acompañamiento del entrenador David Higgins, con quien ya había trabajado en otros rodajes. El plan se centró en ejercicios de calistenia y movilidad, adaptados a diferentes locaciones, como las remotas zonas de Canadá donde se filmó The Last of Us.
La rutina no necesitaba equipamiento sofisticado: cinco rondas de ejercicios con movimientos como escaladores, abdominales y planchas, aprovechando el propio peso corporal como resistencia. Cada ejercicio duraba un minuto, con descansos de 30 segundos entre cada uno.
Además, Higgins diseñó el circuito para mejorar la estabilidad, proteger la zona lumbar y fortalecer el núcleo del cuerpo, fundamentales para las escenas de acción que enfrenta Pascal. El consumo moderado de cafeína, la alimentación equilibrada y el descanso completaron la fórmula del éxito.
Un mensaje lejos de los estereotipos
La transformación del actor fue celebrada no solo por el resultado visible, sino también por el mensaje que transmite: no se trató de una meta estética, sino de un camino hacia el bienestar general y la preparación física para afrontar las exigencias de su trabajo.
La constancia, el movimiento diario y la simplicidad fueron las claves de un cambio que sigue inspirando. Sin promesas mágicas ni estándares imposibles, Pedro Pascal demostró que lo básico —bien hecho— puede tener un impacto profundo.





