miércoles 6 de octubre de 2021
Ocio

Efectos y síntomas del estrés en el cuerpo

El estrés no solo nos hace sentir más irritados, agotados o nerviosos, también tiene consecuencias en el organismo que pueden afectar a nuestra salud general.

Pasar algún episodio de estrés es bastante común en la sociedad actual, cuando se nos presenta un desafío, un problema o nos sentimos desbordados, este estado nos activa y nos impulsa a reaccionar. De forma puntual puede resultarnos útil, pero a largo plazo sabemos que nos perjudica, nos sentimos irritados, tensos, nerviosos, decaídos… Y estos son solo los síntomas mentales pero, ¿Cómo afecta a nuestro cuerpo?

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El estrés, uno de los problemas más habituales de la sociedad en la actualidad

El estrés, uno de los problemas más habituales de la sociedad en la actualidad

El estrés en el organismo

Cuando percibimos una amenaza o un peligro, sea real o no, nuestro cuerpo se prepara para dos soluciones rápidas y efectivas: la lucha o la huida. En ellas está implicado el sistema nervioso autónomo, responsable de las funciones orgánicas de nuestro cuerpo que se producen de forma involuntaria, como el latir del corazón o la respiración. Este se divide en dos: sistema nervioso simpático, que nos dispone para la acción, y parasimpático, que regula las actividades de nuestro cuerpo en reposo.

Frente al estímulo amenazante el sistema simpático produce una respuesta hormonal, generando mayor cantidad de adrenalina y de cortisol. La primera aumenta la frecuencia cardiaca, dilata las pupilas y los bronquios, y nos pone a sudar. La segunda hormona incrementa el nivel del azúcar en sangre y suprime la actividad del sistema inmunológico.

Esto ocurre de manera temporal, ya que el sistema nervioso parasimpático se encarga a su vez de ponerlo “todo en orden”, pero es fácil imaginar que cuando se repite todo este proceso con demasiada frecuencia o de forma continuada, puede tener consecuencias perjudiciales para nuestra salud.

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Síntomas físicos del estrés

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El ritmo de vida acelerado, puede conllevarnos a un estrés crónico

El ritmo de vida acelerado, puede conllevarnos a un estrés crónico

Distinguir entre una dosis aceptable de estrés y una excesiva no siempre es fácil. Estamos acostumbrados a correr de aquí para allá, a hacer varias cosas a la vez y a enfrentarnos con retos a menudo, por lo que es importante prestar atención no solo a nuestro estado de ánimo, sino también a algunos síntomas físicos, como los siguientes, que nos avisan de que las tensiones diarias nos están afectando:

  • Dolores de cabeza frecuentes.
  • Diarrea o estreñimiento.
  • Cansancio excesivo, decaimiento.
  • Mandíbula rígida, músculos tensos.
  • Insomnio o somnolencia
  • Variaciones de peso inusuales

Nuestro cerebro también nos manda otras señales de alarma como la desmotivación, la falta de deseo sexual, la irritabilidad, la ansiedad o los olvidos y retrasos de memoria.

Consecuencias del estrés crónico

Entre los riesgos del estrés crónico se encuentran bajadas de defensas, presión arterial alta, diabetes, insuficiencia cardíaca, acné, eccemas, depresión, ansiedad o problemas derivados de la tensión constante como las contracturas musculares o el bruxismo que se produce al apretar la mandíbula a menudo y de forma inconsciente cuando dormimos.

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El estrés afecta nuestro organismo, haciendo que nuestra alimentación no sea saludable

El estrés afecta nuestro organismo, haciendo que nuestra alimentación no sea saludable

Estar estresados continuamente también puede hacernos engordar, ya que afecta a la regulación de nuestros impulsos y emociones, haciendo que nos decantemos por alimentos muy apetecibles pero con escaso valor nutritivo. Esta falta de control con frecuencia deriva en otros hábitos y conductas nocivas, como fumar o beber alcohol en exceso para intentar relajarnos, con sus correspondientes consecuencias negativas.

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Algunos estudios afirman que el estrés laboral, uno de los más frecuentes, aumenta en un 68% el riesgo de desarrollar enfermedades coronarias y en un 23% el de sufrir un infarto de miocardio. A largo plazo el estrés puede derivar en problemas de salud realmente graves, y estos a su vez contribuir a que nos sintamos más estresados, por lo que es muy importante la prevención y el tratamiento, a través de la terapia psicológica y con apoyos como la meditación, la actividad física y una buena alimentación.

Confiar en nuestra capacidad para afrontar las situaciones que nos afectan es un buen punto de partida para empezar a controlar el estrés. Lo siguiente es preguntarnos qué podemos hacer para reducirlo: consultar un especialista, hacer ejercicio moderado, buscar otro trabajo, realizar alguna actividad placentera al terminar el día como pasear o leer… Las alternativas son muchas y vale la pena ponerlas en práctica cuando es necesario. Una vida con menos estrés es una vida más saludable, en todos los sentidos.