Tener los lentes sucios o rayados es muy molesto. Muchas personas intentan limpiarlos con la remera o con servilletas de papel, pero esto puede arruinarlos. El método más seguro, sin dudas, es el de agua y jabón neutro.
El procedimiento es muy simple: los tenés que poner bajo un chorro de agua tibia para eliminar el polvo y poné una gota de detergente para vajilla sin cremas o perfumes en cada lente y frotalos con los dedos. Enjuagalos con agua y secalos con un paño de microfibra limpio.
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Si no tenés a mano agua y jabón, hay otros trucos caseros que también pueden ayudarte a mantener tus lentes impecables:
- Solución de vinagre y agua: Disuelve partes iguales de vinagre blanco y agua, aplicalo con un atomizador y limpiá con microfibra.
- Bicarbonato de sodio: Hacé una pasta con un poco de agua, frotá suavemente y enjuagá bien.
- Alcohol isopropílico diluido: Mezclá una parte de alcohol con tres de agua, rociá los lentes y limpiá con microfibra.
- Cáscara de papa: Frotá los lentes con la parte interna de la cáscara y después limpiá con un paño seco.
Lo más importante es evitar los errores clásicos que arruinan los lentes: no uses papel, servilletas ni la manga de la ropa para limpiarlos.
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