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Cómo vivir 100 años, según la ciencia

Hábitos respaldados por la ciencia vinculados a una vida larga y saludable

El último informe de la Organización Mundial de la Salud indica que la esperanza de vida ha aumentado en 5 años, pero los datos muestran desigualdades en el acceso a los servicios de salud entre los países, eso sí.

La serie de Estadísticas de salud mundial es una instantánea anual de la salud mundial compilada por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Se centra en los Objetivos de Desarrollo Sostenible relacionados con la salud adoptados por todos los estados miembros de las Naciones Unidas. La finalidad es lograr un futuro más sostenible para todos. Los objetivos principales incluyen eliminar la pobreza y la desigualdad, proporcionar energía asequible y limpia, reducir el impacto del cambio climático, brindar un mejor acceso a la educación y promover la paz.

La esperanza de vida global aumentó de 2000 a 2019, lo que representa el aumento más rápido desde la década de 1960. El aumento más significativo se produjo en la Región de África de la OMS, gracias a las mejoras en la supervivencia infantil, el control de la malaria y el acceso a tratamientos para el VIH. Aquí, la esperanza de vida aumentó de 9,4 años a 60 años.

Muchas personas piensan que la esperanza de vida está determinada en gran medida por la genética. Sin embargo, los genes juegan un papel mucho más pequeño de lo que se creía originalmente. Como hemos visto, factores ambientales como el lugar de nacimiento, la dieta y el estilo de vida son claves.

Te presentamos una serie de hábitos que según el sitio MuyInteresante, están vinculados a una larga vida.

Evita comer en exceso

El vínculo entre la ingesta de calorías y la longevidad en la actualidad genera mucho interés. Los estudios en animales sugieren que una reducción del 10 a 50% en la ingesta normal de calorías puede aumentar la vida útil máxima (Science). Los estudios de poblaciones humanas reconocidas por su longevidad también observan vínculos entre una baja ingesta en calorías, una vida útil prolongada y una menor probabilidad de enfermedad (Ageing Research Reviews). Lo que es más, la restricción de calorías puede ayudar a reducir el exceso de peso corporal y la grasa del vientre, ambas asociadas con una vida más corta.

Come muchos vegetales

El consumo de una amplia variedad de alimentos vegetales, como frutas, verduras, nueces, semillas o granos enteros puede disminuir el riesgo de enfermedad y promover la longevidad. Por ejemplo, muchos estudios relacionan una dieta rica en plantas con un menor riesgo de muerte prematura, así como un menor riesgo de cáncer, síndrome metabólico, enfermedad cardíaca, depresión y deterioro cerebral (Annals of Neurology). Estos efectos se atribuyen a los nutrientes y antioxidantes de los alimentos vegetales, que incluyen polifenoles, carotenoides, ácido fólico y vitamina C.

No fumes

Fumar está fuertemente vinculado a la enfermedad y la muerte temprana (Archives of Internal Medicine). En general, las personas que fuman pueden perder hasta 10 años de vida y ser 3 veces más propensas a morir prematuramente que aquellas que nunca fuman cigarrillos (The Lancet). No olvides que nunca es demasiado tarde para dejar de fumar.

Dejar de fumar a los 35 años pueden prolongar la vida hasta 8,5 años. Además, dejar de fumar a los 60 puede añadir hasta 3,7 años a nuestra vida. De hecho, incluso dejar de fumar a los 80 aún puede proporcionar beneficios.

Modera tu ingesta de alcohol

El consumo excesivo de alcohol está relacionado con la enfermedad hepática, cardíaca y pancreática, así como con un mayor riesgo general de muerte temprana (International Journal of Cardiology).

Prioriza tu felicidad

Sentirse feliz puede aumentar significativamente su longevidad (Applied Psychology). De hecho, los individuos más felices presentan una reducción del 3,7% en muerte temprana durante un período de estudio que duró 5 años (PNAS).

En resumen, la felicidad probablemente tenga efectos positivos no solo para tu estado de ánimo sino también para tu vida útil.

Evita el estrés crónico y la ansiedad

La ansiedad y el estrés pueden disminuir significativamente la vida útil. Por ejemplo, las mujeres que sufren estrés o ansiedad tienen hasta dos veces más probabilidades de morir de enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares o cáncer de pulmón (Journal of Clinical Epidemiology).

De manera similar, el riesgo de muerte prematura es hasta tres veces mayor para los hombres ansiosos o estresados en comparación con sus homólogos más relajados (European Heart Journal).

Si te sientes estresado, la risa y el optimismo podrían ser dos componentes clave de la solución.

Cultiva tu círculo social

Un estudio expuso que brindar apoyo a otros puede ser más beneficioso que recibirlo. Además de aceptar la atención de sus amigos y familiares, debemos asegurarnos de devolver el favor (Psychologycal Science). Así, fomentar las relaciones cercanas puede conducir a niveles de estrés disminuidos, inmunidad mejorada y una vida útil prolongada.

Bebe café o té

Tanto el café como el té están relacionados con un menor riesgo de enfermedades crónicas. Por ejemplo, los polifenoles y las catequinas que se encuentran en el té verde pueden disminuir el riesgo de cáncer, diabetes y enfermedades cardíacas (Archives of Internal Medicine). De manera similar, el café está vinculado a un menor riesgo de diabetes tipo 2, enfermedad cardíaca y ciertos cánceres y enfermedades cerebrales, como el alzhéimer y el párkinson (The American Journal of Clinical Nutrition). Además, tanto los bebedores de café como los de té se benefician de un riesgo 20-30% menor de muerte prematura en comparación con los no bebedores (JAMA).

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