La cuarentena nos da hambre a cualquier hora del día. El aburrimiento nos da ganas de comer, y una buena idea es tener a mano estos pancitos de ajo y queso gratinado que la rompen acompañando cualquier comida. Los podemos comer como snack, solos, con dips de zanahoria y remolacha, para untar en diversas salsas como guacamole, o pasta de zapallo o berenjenas ahumadas.
¿Qué necesitamos?
Una tira de pan.
4 dientes de ajo bien picados.
Tres o cuatro cucharaditas de aceite de oliva
50 gr manteca derretida.
Queso rallado tipo mozzarella o cremoso. El que mas te guste.
Una pizca de sal.
Una pizca de pimienta.
Una pizca de orégano.
Paso a paso
Primero cortamos la tira de pan en rodajas de unos dos o tres centímetros de grosor y las reservamos.
En el vaso de la batidora o mini pimer, ponemos los dientes de ajo, el aceite de oliva, la manteca a temperatura ambiente o derretida, la sal y pimienta al gusto, y lo batimos todo hasta obtener una especie de salsa.
Ahora, ponemos las rebanadas de pan en una rejilla de horno y vamos pintando todos los panes con la salsa hasta que queden bien impregnados.
Por último, pondremos queso rallado encima de los panes a nuestro gusto, y los aderezaremos con un poco de orégano. Finalmente lo llevamos todo al horno a fuego medio durante 15 minutos o hasta que se comience a dorar ¡y listo!, ya tenemos el pan de ajo perfecto para disfrutar acompañado de una buena picada.
Bonus track: palitos de queso para acompañar las picadas
¿Qué necesitamos?
- 1 ½ taza del queso que mas te guste rallado
- 4 cucharadas de manteca a temperatura ambiente
- ¾ taza de harina (o un poco más para espolvorear)
- ½ cucharadita de sal
- ½ cucharadita de pimentón ahumado, dulce o picante
- 1 cucharada de leche, queso crema o crema de leche
Paso a paso
Precalentar el horno a fuego medio. En la procesadora de alimentos combinar el queso, la manteca a temperatura ambiente, la harina, la sal y el pimentón. Mezclar hasta que adquiera consistencia de masa grumosa. Agregar la leche y seguir mezclando hasta que la masa pueda formar una bola homogénea.
En una superficie ligeramente enharinada extender la masa con un palo de amasar y darle forma de rectángulo de 20 cm de largo y 25 de ancho aproximadamente, con medio cm de grosor. Con un cuchillo afilado cortar la masa en tiras finas de 20 cm de largo y 1 cm de ancho, o de la medida que vos elijas.
Enmantecar y enharinar una bandeja y transfiere allí los palitos dejando una distancia de 1 cm entre cada uno. Hornear en la rejilla durante doce o quince minutos hasta que los bordes se doren y los notes crujientes. Retirar del horno y dejar enfriar.
Servir a temperatura ambiente. Estos palitos de queso pueden guardarse en un recipiente hermético durante dos días, pero realmente son mucho mejor recién horneados.
Temas




