Cómo encontrar la paz interior y ser feliz siguiendo estos consejos
Tan necesaria como a veces difícil de alcanzar, así es la paz interior. Vivimos en una sociedad donde no paramos quietos ni un solo momento. Tenemos todo tipo de preocupaciones diarias que lo único que consiguen es que nuestra mente rebose hasta decir “basta”.
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Trabajo, vida social, pareja, amigos… queremos abordar todos los aspectos de nuestra vida con la máxima eficacia, pero no siempre es posible. Por falta de tiempo o dinero no podemos dedicarle el tiempo que nos gustaría. Y todo esto provoca que de vez en cuando suframos algún que otro cuadro de estrés o ansiedad, que lo único que consigue es que la situación empeore.
Vivir el presente
Este es un principio básico y esencial, bajo esta máxima se trabaja la terapia cognitiva del mindfulness. Estás viviendo el día de hoy, por lo tanto, centrar tu presencia en aquello que vas a hacer en esta jornada es clave. Tu paz interior se rompe de manera frecuente por la anticipación constante del mañana y por miedos que, en muchos casos, nunca se harán realidad.
Agradecer lo que tenemos
Tu nivel de felicidad aumenta cuando, de verdad, valoras más tus motivos de buena suerte y das menos importancia a aquello que te falta. Para fomentar la rutina de la gratitud como un valor prioritario podes comenzar cada día enumerando tres razones por las que quieres dar gracias a la vida.
Lograr una respiración consciente
Es importante mandarle órdenes a tu cuerpo de que todo está bien. Y es que cuando sufrimos de ansiedad o de estrés, nuestro ritmo cardíaco aumenta y respiramos más activamente. Esto provoca una situación de malestar o fatiga general.
Cuidar las relaciones personales
Tu nivel de felicidad aumenta cuando cuidas tus vínculos sociales. Hay que intentar construir los vínculos de apego con la familia, amistad y compañerismo desde el respeto a la individualidad de cada ser humano. Valorar a cada persona por sus virtudes en lugar de querer cambiarle por sus defectos.
Ante esto, lo único que tienes que hacer es respirar profundamente y relajarte un poco. Una buena forma de hacerlo es ponerte la mano en el estómago y contar las respiraciones. Así vas a sentir una sensación de placer y bienestar recorriendo tu cuerpo.
Conciliar el sueño
Una de las formas de que tanto el estrés como la ansiedad se manifiesten es través del insomnio. Muchas personas no pueden dejar de pensar en sus problemas y en todo lo que tienen que hacer, y de ahí que no puedan descansar tanto el cuerpo y la mente a la hora de irse a dormir.





