Los actores Ashton Kutcher y Mila Kunis generaron un gran revuelo al realizar polémicas declaraciones sobre su higiene personal y la de sus hijos.
La pareja estuvo en un episodio del podcast Armchair Expert de Dax Shepard y hablaron sobre los hábitos de limpieza de cada uno. Los actores confesaron que solo lavan las partes fundamentales de su cuerpo todos los días, pero revelaron que no se bañan seguido.
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"¿Quien les enseñó a no bañarse?", los cuestionó una de las conductoras. Kunis aseguró que es una costumbre que se remonta a cuando era pequeña.
"Yo no tenía agua caliente cuando era niña, así que no me duché mucho de todos modos. Solo lavo hoyos, pechos, agujeros y plantas", confesó la actriz.
"Nunca bañé a mis hijos recién nacidos", añadió Kunis, que junto con Kutcher tiene dos hijos, de 4 y 6 años. Kutcher agregó que ahora que sus hijos son un poco más grandes, siguen una regla fundamental para determinar cuándo toca la hora del baño. "Si puedes ver la suciedad en ellos, límpialos. De lo contrario, no tiene sentido", aseguró.
Por su parte, el actor aseguró que se lava "las axilas y la entrepierna todos los días y nada más", y que después de hacer ejercicio físico se tira "un poco de agua en la cara para sacar todas las sales".
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¿Es malo bañarse después de hacer ejercicio?
Si bien existe una serie de beneficios asociada a bañarse, tanto con agua fría como caliente, hay un cuidado que se debe tener antes de meterse bajo la ducha después del ejercicio: no debe hacerlo inmediatamente después de terminar. Si lo hace así puede tener un cambio brusco de temperatura a nivel corporal.
“Según los estudios científicos, durante una sesión de entrenamiento el cuerpo llega a una temperatura de 38,3 º C a 39,5º C. Al entrar a un ambiente frío de manera brusca, en este caso el agua de la ducha, sucede una descompensación en el cuerpo. Esta puede desencadenar problemas circulatorios y cambios en la presión arterial”, explicó el director deportivo en el Colegio de Médicos, Johan Salas.
Aún así, para Calvo lo más recomendable es, luego de que la temperatura corporal regresó a sus niveles normales, iniciar el baño con una ducha de agua tibia o caliente y luego pasar a una de agua fría.
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“Cuando se efectúa un ejercicio, el ritmo cardíaco aumenta y el ácido láctico se acumula. Luego, una ducha con agua caliente previene el cúmulo del ácido láctico, relaja los músculos y mejora la circulación de la sangre”, detalla.
Por otro lado, añade, una ducha con agua fría logra que el organismo responda a las bajas temperaturas intentando proteger a los órganos internos, y para ello hace que la sangre fluya fuera de las extremidades y de la piel, lo cual es beneficioso para la salud.
“Además, el agua fría y la mejor circulación ayudan a recuperar rápidamente el ritmo cardiaco y reduce la inflamación muscular”, detalló.
Por eso, la especialista recomienda efectuar un “baño de contraste” después de entrenar: abra la llave de agua caliente por unos dos o cuatro minutos, y luego, la de la fría durante no más de dos minutos. Repita eso unas cuatro veces.
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