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Ocio

Aprende a hacer tus propios mandalas

Si colorear mandalas es una experiencia de lo más enriquecedora, imagina cuánto te aportaría diseñar tú misma tus propios modelos de mandala antes de colorearlos.

Pocas cosas relajan tanto como encontrar un momento de paz y colorear un mandala. Y es que pintar mandalas es una estupenda actividad que puede reportarnos numerosos beneficios: ejercita el cerebro, ayuda a la concentración, reduce las emociones negativas y aumenta las positivas, fomenta la creatividad y desarrolla la paciencia. El uso del mandala está documentado desde tiempos muy antiguos como una forma de entrar en contacto con nuestra propia intimidad, con el yo más profundo, con nuestro propio centro y nuestra sabiduría interior.

Puedes encontrar sin dificultad distintos libros de mandalas para colorear, pero también puedes hacerlos tú misma desde cero. Esta última opción te permitirá evolucionar y sentir el placer de descubrir qué es lo que realmente necesitas dibujar y colorear. Es algo realmente sencillo que está a tu alcance y así podrás crear tus propios diseños según las necesidades que tengas en cada momento.

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Aunque puedes poner en tus mandalas las formas que tú prefieras, hay diez principales que han recibido cada una un significado concreto en Occidente:

Tú decides cuáles son los materiales que quieres utilizar, pero solo necesitas una hoja y todos los colores que quieras: lápices, rotuladores, ceras, óleos, tizas… Y en lugar de una hoja de papel puedes usar cartulinas, telas, la superficie de una piedra plana… no le pongas límite a tu creatividad y déjate llevar por el momento.

Busca un espacio en el que puedas estar tranquila y en silencio, a menos que quieras poner música relajante que te ayude a concentrarte. Si quieres, puedes incluso encender una vela cuya luz te acompañe en el proceso de creación. Ahora es el momento de que liberes tu mente de todas las ocupaciones que has tenido a lo largo del día. Puedes cerrar los ojos y respirar profundamente para dejar que tu mente descubra qué necesita dibujar.

Lo ideal es comiences con un gran círculo, que puedes dibujar tanto a mano alzada como con una plantilla, y que este círculo contenga a su vez las siguientes formas: un cuadrado, un punto central que será el eje y punto de partida del diseño, y una cruz, para marcar las partes internas del mandala, aunque no es necesario que esté visible. Además, recuerda que los elementos que se repitan en el mandala han de ser pares.

Si no encuentras la inspiración a la hora de hacer los dibujos puedes copiar patrones de otros mandalas con toda tranquilidad. Seguro que cuando hayas observado varios con detenimiento y hayas copiados algunos, te será más fácil producir los tuyos propios.

Aprende a hacer tus propios mandalas Lo mejor es que puedas crear de forma fluida y sin pensar dentro de la disposición del mandala, agregando patrones, figuras, flores, triángulos… Crea con total libertad y, cuando hayas terminado, puedes proceder a colorearlo como tú elijas. 

De esta forma puedes combinar mandalas ya diseñados previamente con mandalas creados por ti según tus necesidades y la inspiración del momento.

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