Prisión domiciliaria para un jubilado que atacó a machetazos a un joven

machetazos

La jueza Sandra Valenti impuso la prisión preventiva morigerada a Timoteo B., imputado por la agresión a machetazos de su vecino “Chucky”, el pasado 5 de mayo a la madrugada en Vieytes y Facundo Zuviría.


Un hombre de 75 años quedó en prisión preventiva este mediodía, imputado como autor de la tentativa de homicidio de un joven de 23 años apodado “Chucky”, vecino del barrio. Las circunstancias del ataque son poco claras y las versiones que brindan las partes totalmente contradictorias.

El pasado 5 de mayo en horas de la madrugada, un joven fue trasladado al hospital en un auto particular. Presentaba graves heridas en el cuello y en el tórax. Incluso padeció un paro cardíaco mientras estaba siendo atendido por la gravedad de las lesiones.

A las 5 de la mañana se dispuso su traslado al hospital Cullen donde continuó recuperándose.

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“Me bardeó por la camiseta”

Al repasar la evidencia en la causa, la fiscal de homicidios Ana Laura Gioria hizo referencia al relato que la víctima pudo brindar días después del ataque. “Chucky” dijo que ese 5 de mayo a la madrugada venía caminando sólo por Avenida Facundo Zuviría y Vieytes, vistiendo una camiseta de Unión, cuando salió de la casa un joven que “me empezó a bardear por la camiseta, a decirme ‘Vamos Colón’. Entonces salió el padre de la casa y me atacó con el machete”.

El joven fue asistido por una persona que lo llevó hasta el hospital Sayago en su vehículo particular. Allí fue asistido, recibió las primeras curaciones y se dispuso el traslado al hospital Cullen por su grave estado de salud.

En su declaración la víctima insistió que nunca había tenido problemas con ellos, que eran conocidos del barrio y que la pelea se dio en la calle por la camiseta que tenía puesta.

 

“Le sacudí el escurridor en el mate”

El imputado solicitó declarar en la audiencia. “Voy a decir la verdad porque soy un hombre de bien” comenzó. En su relato, el hombre expresó que se despertó porque escuchó ruidos en su casa. Manifestó que “este Chucky y Ricardo P. se metieron en mi casa. Agarré el escurridor y se lo sacudí en el mate”.

Según el hombre, los dos jóvenes se retiraron amenazándolo: “ya vas a ver lo que te va a pasar”. Su relato prosiguió: “A los veinte minutos volvieron  con dos revólveres y me agujerearon la cocina, toda la casa tiroteada”.

En ese momento acudió al machete que tenía en la cocina, y que utiliza como utensilio “para pelar papas, para cortar carne, porque otra cosa no tenemos”. El imputado dijo que se escondió porque pensó que querían matarlo: “yo le pegué adentro de mi casa para defenderme. Estaba mi hijo durmiendo y dos criaturas”.

Sobre el final de su relato, el imputado manifestó que los problemas con estas personas venían por cuestiones vinculadas a la venta de drogas en el barrio. “Yo la eché a la madre porque vendía en la esquina de mi casa” dijo, para luego hacer referencia al conocimiento que la policía de la zona tiene sobre el tema.

 

Una lluvia de balas que nadie denunció

Al referirse a la versión que el imputado brindó la tarde del ataque en la comisaría, cuando entregó tres vainas servidas 9 mm., la fiscal precisó que se solicitaron informes a la Central de Emergencias 911 para determinar la existencia de los disparos.

El hombre expresó que tras lo ocurrido esa noche, a la mañana en medio de una lluvia torrencial se presentaron tres personas con armas 9 mm y arremetieron una vez más contra su vivienda. Esas son las vainas que entregó en la comisaría.

“Lamentablemente no se  pudo acreditar la versión del imputado. No existen registros en el 911 de denuncias por detonaciones de arma de fuego en el lugar” precisó Gioria.

 

¿Tentativa de homicidio o legítima defensa?

El representante del Servicio Público de la Defensa Penal, Sebastián Amadeo, cuestionó la imputación fiscal valiéndose de la declaración de su defendido. Para el defensor, el imputado nunca tuvo intención de matar a “Chucky” sino de proteger su vida y la de las personas que estaban dentro de su vivienda.

Amadeo insistió que se trata de un caso de legítima defensa y que no correspondía dejar detenido al imputado.

La jueza Sandra Valenti al resolver avaló la imputación fiscal, y destacó el testimonio de una persona que pasaba por el lugar y relató que vio el ataque en la vereda, y no dentro de la casa como manifestó el imputado en su declaración.

Debido a la avanzada edad del agresor, la magistrada resolvió imponer la prisión preventiva morigerada bajo la medida de prisión domiciliaria.

 

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