Dado que las condenas no están firmes es el propio Manfrín, y no un juez de Ejecución, el que sigue en el control de los trámites vinculados con las condiciones de prisión de los condenados, ya que las causas están radicadas en el juzgado de Sentencia a su cargo. De esos asuntos el juez, al excusarse, busca apartarse.
Los atentados a las casas donde vivió el magistrado fueron dos días después de que éste rechazara un recurso para evitar que Ariel Guille Cantero, condenado como organizador de la banda, fuera trasladado a una prisión fuera de la provincia.
Manfrín no podía allí hacer nada porque quien debía resolver ese tema era un juez federal por una causa de drogas. No obstante el mismo día que se resolvió transferir a Guille a Resistencia las dos viviendas fueron azotadas a tiros.
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Para fundamentar la excusación, el juez alega que debe apartarse porque las noticias periodísticas vinculan el atentado que sufrió con Los Monos y no desea que se infiera que, bajo efecto de esa situación, podría obrar de manera parcialidad con los condenados.
Fuente: La Capital
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