El juicio debió suspenderse la semana pasada por pedido de la fiscalía, ya que no se habían presentado tres testigos fundamentales para la acusación. Además, se sospechaba que habían sido amenazados para no ir a declarar.
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El primero en declarar fue un joven de 20 años que al momento del hecho se encontraba en su casa, y vio el ataque por una ventana en la planta alta. Si bien el testigo negó haber sido amenazado, sus respuestas fueron ambiguas y contradictorias, y por tal motivo la fiscalía solicitó tratarlo como Testigo Hostil y exponer las primeras declaraciones brindadas en sede policial y en la fiscalía, donde sindicaba a los acusados como autores del hecho.
La situación con el segundo testigo fue muy similar, e incluso llegó a decir que él no había manifestado lo que se expresa en las actas de la investigación, donde consta su firma dando fe de sus palabras.
Este testigo también negó haber recibido amenazas, si bien en una de las actas que constan en el expediente expresa que el hermano del imputado presionó a su padre para que no declare lo que vio esa tarde.
El tercer testigo, un changarín sin instrucción, que además admitió haber estado alcoholizado la tarde del crimen, insistió que los agresores de Ayala estaban encapuchados y que no se había presentado a declarar en primer término por un problema familiar.
“Me lo mataron por la espalda como a un perro”
Luego llegó el turno de Cristina Centurión, la mamá de la víctima y querellante en la causa. La mujer no vio el momento del hecho, y dijo que se enteró del ataque a Lucas por uno de los testigos, quien en ese momento acusó a “Cuca” y Laura.
“Cuca es Fernando Díaz, vive enfrente de mi casa” precisó la mujer cuando le preguntaron por el sindicado autor de los disparos.
A continuación relató el origen del conflicto de Diaz con su hijo: “El 13 de enero Cuca y Pipín tirotearon a mi hijo. Lucas me dijo que le habían pedido que venda droga para ellos y él no quería”. Centurión explicó que su hijo trabajaba de cobrador para Díaz, quien oficiaba como prestamista en el barrio.
“Fui a hacer la denuncia a asuntos internos, no sabía que podía ir a otro lado. A la 6ta y a la 28 no quería ir porque no confiaba en ellos. Vi cómo iban a la casa de Díaz” continuó con su testimonio. Según la mujer, esta denuncia motivó que tiempo después se acercara Cuca a su casa y le insista que retire la denuncia “o me iba a matar a mi hijo, pero yo no le creí”, se lamentó al final.
Por último, se dirigió al tribunal entre lágrimas para pedir justicia: “quiero que se haga justicia. Mi hijo tenía 25 años, toda la vida por delante y me lo mataron por la espalda como a un perro. Hubieran ido de frente, darle la posibilidad de defenderse. Perdí hasta la vista por esto. Hace dos años, tres meses y diecinueve días que lloro a mi hijo”.
Cómo sigue
Esta tarde será el turno de los testigos de la defensa, y de la realización del careo solicitado por la querella, ya que de la declaración de la mamá de Lucas surgen contradicciones con las declaraciones de los primeros dos testigos.
Los alegatos de clausura serán el lunes a partir de las 7:45 en la sala 6 de los tribunales santafesinos, mientras que la decisión del tribunal se dará a conocer el miércoles 15 en la sala 5, a las 8:30.
Antes de comenzar el juicio, la fiscal de homicidios Cristina Ferraro habló desde el móvil de la radio en tribunales y confirmó que el MPA investiga las presuntas amenazas.
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