Brexit: se profundiza la crisis política con el Parlamento cerrado y la fecha de salida al acecho

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La incertidumbre es el sentimiento más compartido en estos días en Westminster, donde muchos se preguntan qué ocurrirá si Johnson no consigue arrancar un nuevo acuerdo a Europa.


Por Andrea Romanos

El Reino Unido ha visto en las últimas semanas episodios inéditos de máxima tensión en sus instituciones democráticas. La crisis que se vive en Westiminster subió de tono en los últimos días a medida que la fecha para abandonar finalmente la Unión Europea, establecida para el 31 de octubre, se acerca cada vez más.

La cronología de los últimos días no ha dado descanso. Este lunes entró en vigor la ley aprobada la semana pasada en el Parlamento que impide a Boris Johnson llevar a cabo un Brexit duro y sin acuerdo con Bruselas, tal como pretende el primer ministro, decidido a efectuar una salida abrupta si es necesario.

Westminster se apresuró así a aprobar una medida que obligaría a Johnson a negociar de nuevo el acuerdo con la Unión Europea y luego buscar en apoyo de la mayoría en el Parlamento británico antes de efectivizar la ruptura. La norma tuvo que ser discutida y anunciada con rapidez, ya que pocos días antes Johnson había impulsado la suspensión de la Cámara de los Comunes desde este martes hasta el 14 de octubre, tratando así de evitar que los legisladores se interpusieran en su decisión de ejecutar el Brexit a toda costa.

Ahora, la nueva ley está diseñada para obligar al Ejecutivo a buscar una extensión de la fecha prevista para el Brexit, en caso de que no se haya concretado un acuerdo con Bruselas para el 19 de octubre.

 

Dudas sobre el cumplimiento

El gobierno de Boris Johnson, sin embargo, no parece dispuesto a desistir del todo de sus intenciones. Este domingo, el secretario de Exteriores, Dominic Raab, ya dijo que su gobierno examinará a fondo y probará los límites de la nueva legislación, buscando bien qué “interpretación” darle, aunque aseguró que planean cumplirla.

Esta ley es mala, anticipa múltiples retrasos y nos forzaría a aceptar condiciones de la UE, independientemente de lo vengativas, punitivas o duras que sean”, dijo Raab en una entrevista con el canal de televisión Sky News.

Por su parte, el responsable del Tesoro, Sajid Javid, ratificó este domingo que el gobierno “de ninguna manera” solicitará a la UE una extensión del plazo para el Brexit, aunque no especificó cómo cumplirá con la palabra de salir de la institución el 31 de octubre sin sortear la norma.

Un grupo de legisladores conformado por diversos miembros del Partido Conservador que el propio Johnson expulsó tras asumir el mando del Reino Unido ya trabaja en acciones legales a las que el gobierno podría enfrentarse si no retrasa la fecha.

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Europa, poco dispuesta a renegociar

La otra mitad del acuerdo, la Unión Europea, tampoco parece muy propensa a volver a revisar sus condiciones. Europa ya dijo en reiteradas ocasiones que no piensa ceder lo pactado y su estrategia en los últimos meses se basó en forzar a la hasta recientemente primer ministra, Theresa May, para que obtuviese los apoyos necesarios en el Parlamento para avanzar con el Brexit, cosa que finalmente no sucedió.

Francia, uno de los países más duros durante las negociaciones, es quien se expresó más contundentemente en este sentido. El ministro francés de Relaciones Exteriores, Jean-Yves Le Drian, excluyó este domingo cualquier nuevo aplazamiento del Brexit en las actuales circunstancias.

“No vamos a volver a empezar a negociar cada tres meses”, dijo Le Drian, quien recordó que ‘sí’ a la salida del Reino Unido de la Unión Europea se votó en junio de 2016 y las conversaciones llevan en pie desde hace casi tres años. “Los británicos dicen que quieren proponer otras soluciones, acuerdos alternativos para asegurarse la salida (…) Pero como no los hemos visto, nuestra respuesta es ‘no’, no podemos volver a empezar cada tres meses”.

 

Los escenarios posibles

La incertidumbre es el sentimiento más compartido en estos días en Westminster, donde muchos se preguntan qué ocurrirá si Johnson no consigue arrancar un nuevo acuerdo a Europa y debe romper sus promesas y pedir una nueva prórroga. En este último caso, la última palabra la tendría la Unión, poco amiga de nuevas concesiones.

La situación política también genera dudas, ya que Parlamento ha rechazado en dos ocasiones los intentos de Johnson de convocar elecciones el 15 de octubre. El primer ministro buscaba así asegurarse una mayoría en la cámara que lo apoyase en la salida. Pero por ahora, el Parlamento se mantiene firmemente en contra de un Brexit sin acuerdo. El cóctel de negativas por uno y otro lado ya obligaron a renunciar a su antecesora, Theresa May, y por ahora nadie se atreve a aventurar qué pasará con Boris Johnson.

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