Asesinaron a tiros frente a su casa al jefe de la mafia de Nueva York

Parece una escena filmada por Francis Ford Coppola para El Padrino, pero se trata de un hecho real. En un episodio de violencia entre bandas que no se vivía en Nueva York desde hace décadas, asesinaron a balazos frente a su domicilio a Francesco Cali, un conocido capo de la familia Gambino.

El tiroteo tuvo lugar el miércoles hacia las 21.30 (hora local), cuando Cali se encontraba junto a su familia. Después del ataque fue trasladado al hospital, donde no pudieron hacer nada por él. Había recibido seis balazos en el pecho.

La policía de Nueva York todavía no encontró el arma ni detuvo todavía al responsable del crimen. Según explicaron algunos testigos, es posible que éste fuera arrollado por una camioneta que se dio a la fuga después de asesinar a Cali. Pese a ser un barrio conocido por la influencia de la mafia, los vecinos de Hilltrop Terrace, donde se produjeron los hechos, quedaron muy impactados por la noticia.

Cali, que era más conocido por su apodo, ‘Frank Boy’, tenía un largo historial delictivo. En 2008 fue detenido en una operación donde se capturó a un total de 77 personas, y cumplió una condena de 16 años por extorsión. En esa redada, llevada a cabo por la Policía Antimafia italiana, en Sicilia, y la Oficina Federal de Investigación (FBI) en Nueva York, se detuvo a los responsables de los clanes italoestadounidense Gambino e Inzellino.

Cali, cuando fue detenido en 2008. Foto: Egan-Chin, Debbie/NY Daily News.

La familia Gambino, una de las cinco que integran la Cosa Nostra en Nueva York, llegó a ser considerada la mayor organización criminal de Estados Unidos: se dedicó a todo tipo de actividades delictivas hasta su caída en desgracia a mediados de la década de los noventa por los golpes de las autoridades.

Cuando Paul Castello, su líder, fue asesinado en 1985, el clan contaba con más de 300 miembros, 2.000 socios e intereses en la industria textil, la retirada de basura, la construcción y los préstamos ilegales.

Hasta ahora, es precisamente el tiroteo que terminó con la vida de Castello, en pleno Manhattan, el último episodio de estas características que se recordaba en Nueva York.

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