martes 27 de octubre de 2020
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Asesinó al amante de su mujer y lo prendió fuego delante de ella: "Vas a ver cómo se quema tu macho"

Ambos se encuentran detenidos en San Juan. La joven de 23 años declaró durante siete horas ante la Justicia y aseguró que actuó presionada por su pareja.

Glenda Aciar y su concubino Luis Montaño se encuentran detenidos en San Juan por el crimen de Rubén Quiroga, quien mantenía una relación con la joven de 23 y fue asesinado y prendido fuego el 26 de mayo. Glenda Nabila Aciar rompió el silencio ante la Justicia y declaró durante más de siete horas.

En ese contexto, aseguró que sufrió durante toda la relación abusos y violencia de género por parte su esposo. La defensa de la mujer intenta demostrar que ella también sufría violencia y que actuó presionada por el hombre.

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Luis Montaño, el otro acusado

Luis Montaño, el otro acusado

“Mi clienta siempre fue víctima de la violencia de Montaño, que la agredía constantemente por cualquier motivo, la maltrataba y hasta la llegaba a patear en el suelo. En este caso, el detonante fue un mensaje de texto que recibió de parte de Quiroga. Por esto, el marido no solo la golpeó como siempre sino que también le destruyó el celular y se quedó con el chip”, contó a Tiempo de San Juan uno de sus abogados, Juan Fonzalida.

“Creemos que Glenda también pudo ser asesinada si no hacía lo que Montaño le pedía”, añadió el letrado.

Cómo fue la cortada de Montaño para asesinar el amante de su esposa

Según relataron desde la defensa de la joven, Montaño se hizo pasar por su mujer, citó a Quiroga en un lugar y cuando el hombre apareció y quiso abrazarla a ella, lo asesinó.

El hombre lo atacó por detrás y le partió la espalda y la nuca con un fierro. Después trasladó a la víctima inconsciente hasta un basural donde había dejado preparados los elementos para encender una hoguera. Según Tiempo de San Juan, Glenda, en shock, quiso irse pero él la retuvo de los pelos y le ordenó: “Te vas a quedar a ver cómo se quema tu macho”.

La defensa sostiene que la joven, al otro día Montaño volvió a llevar a su esposa hasta el lugar donde habían quedado los restos de Quiroga y la obligó a guardarlos en una caja. Así los llevaron a su casa, destornilló el inodoro y se deshizo de ellos al tirarlos en el pozo ciego.

En los pocos días que el crimen se mantuvo oculto, Montaño siguió castigando a Glenda por la infidelidad y la obligó a que se cortara el pelo.