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Farmacia Acosta: la sociedad que transformó un emprendimiento en una empresa con gestión profesional
Mariano Acosta y Martín Rodríguez, desde Farmacia Acosta, compartieron en AIRE Negocios los pilares de una sociedad profesional basada en la confianza.
Más allá de la estructura interna, ambos sostienen que el principal diferencial de la empresa sigue siendo la atención al cliente.
Hace 22 años, Farmacia Acosta abrió sus puertas con una premisa clara: ofrecer un servicio diferente en Santa Fe. Con el paso del tiempo, ese objetivo inicial fue acompañado por un crecimiento sostenido que obligó a la empresa a profesionalizar su estructura, incorporar nuevas herramientas de gestión y redefinir la forma de tomar decisiones.
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Durante un nuevo capítulo de Socios y Algo Más, el ciclo de AIRE Negocios, Mariano Acosta, fundador de la empresa, y Martín Rodríguez, gerente de la firma, repasaron cómo se construyó una relación profesional basada en la confianza, la complementariedad y la búsqueda permanente de mejorar el servicio. La historia también permite comprender cómo una pyme santafesina fue adaptando su organización a medida que el negocio crecía.
Una empresa que fue creciendo junto con sus desafíos
Cuando Farmacia Acosta comenzó su actividad, la estructura era muy diferente a la actual. Con los años, el crecimiento de la demanda fue generando nuevas necesidades y obligó a repensar la organización interna.
"Compartiendo el desafío diario de lo que el mercado santafesino va marcando, tomando ejemplos de sociedades un poco más dinámicas y tratando de traer a Santa Fe el mejor servicio posible", resumió Mariano Acosta al recordar los objetivos que guiaron el desarrollo de la empresa.
Ese crecimiento también exigió incorporar nuevos perfiles. Hace aproximadamente 14 años se sumó Martín Rodríguez. Arquitecto de profesión, llegó inicialmente para participar en el desarrollo de nuevos espacios físicos, pero rápidamente comenzó a asumir responsabilidades de gestión.
"Me gustó cómo trabajaba, su forma estructurada y organizada, y eso hizo sinergia con la actividad", recordó Acosta al explicar por qué decidió incorporarlo de manera permanente a la empresa.
De arquitecto a gerente de una farmacia
El cambio profesional no fue menor para Rodríguez. Pasó de ejercer la arquitectura a involucrarse en una actividad completamente distinta, aunque asegura que encontró puntos en común entre ambas disciplinas.
"Era un desafío enorme porque era algo totalmente diferente a mi profesión", recordó. Incluso contó que, antes de comenzar, le preguntó a Acosta si debía realizar algún curso específico sobre farmacia.
La respuesta terminó marcando su proceso de aprendizaje.
"Martín, ponete un mes en el mostrador y vas a aprender un montón de cosas que no te las va a dar ningún curso", le respondió el fundador de la empresa.
Con el contacto cotidiano con clientes, proveedores y empleados comenzó a comprender el funcionamiento del negocio. A partir de allí fue ampliando su participación hasta convertirse en gerente general, con responsabilidades vinculadas a la administración, las finanzas, el desarrollo comercial, el marketing y la coordinación de los equipos de trabajo.
La importancia de saber dividir los roles
Aunque trabajan de manera coordinada todos los días, ambos coinciden en que una de las claves del funcionamiento de la empresa fue entender cuáles eran las fortalezas de cada uno.
Acosta se define como una persona enfocada en la estrategia comercial y en anticipar las necesidades del mercado.
"Yo siempre estoy pensando en lo que viene", explicó durante la entrevista.
Rodríguez, en cambio, concentra buena parte de su trabajo en la planificación financiera, la organización interna, la gestión del personal y el desarrollo de estrategias comerciales.
Lejos de competir entre sí, aseguran que esa división de responsabilidades permitió fortalecer la toma de decisiones y darle mayor previsibilidad al crecimiento de la empresa.
"Tenés que saber cuáles son tus limitaciones, potenciar aquello para lo que sos bueno y dejar que el otro haga aquello en lo que tiene más capacidades", sintetizó Rodríguez.
El capital humano como principal activo
Actualmente Farmacia Acosta cuenta con 32 empleados directos, además de profesionales y empresas que colaboran en distintas áreas.
Para ambos entrevistados, ese crecimiento hizo indispensable dejar de pensar únicamente en un grupo de personas para construir un verdadero equipo de trabajo.
"Hay que transformar un grupo en un equipo. Ese equipo tiene un objetivo común y hay que transmitirlo permanentemente", explicó Rodríguez.
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Con ese objetivo decidieron incorporar una consultora especializada en cultura organizacional que evaluó perfiles, habilidades y formas de comunicación dentro de la empresa.
Según explicaron, ese proceso les permitió comprender mejor cómo se relacionaban entre ellos, identificar fortalezas y ordenar funciones.
"Hay que dejar los egos de lado y darse cuenta en qué sos hábil y en qué no", sostuvo Rodríguez.
Acosta coincidió y remarcó que "el capital humano es fundamental", al punto de considerar que el crecimiento de la empresa sería imposible sin el compromiso cotidiano de quienes trabajan allí.
La apuesta permanente por el servicio
Más allá de la estructura interna, ambos sostienen que el principal diferencial de la empresa sigue siendo la atención al cliente.
Coincidieron en que quienes llegan a una farmacia generalmente lo hacen atravesando una situación de salud o preocupación, por lo que la calidad del servicio adquiere un valor especial.
Por ese motivo trabajan de manera permanente en la capacitación del personal y buscan que la primera respuesta ante cualquier inconveniente sea intentar encontrar una solución.
"Hoy el valor agregado está en el servicio", sostuvo Rodríguez.
Acosta agregó que la empresa continúa incorporando prestaciones y adaptando sus procesos para responder a nuevas demandas de los clientes.




