Una madre diagnosticada con cáncer a las 11 semanas de embarazo dice que tuvo que tomar una decisión desgarradora sobre la continuidad o no del tratamiento.
Cuando los médicos le dijeron a Roberta Burton que tenía linfoma de Hodgkin en etapa 2 en junio de 2019, estaba esperando su tercer hijo. La asistente de enfermería de 29 años estaba "aterrorizada" de que la quimioterapia pudiera dañar a su bebé por nacer.
Pero tomó la dura decisión de comenzar el tratamiento porque sin él, corría el riesgo de no vivir para sus otros dos hijos. La elección fue acertada: ahora Roberta se prepara para celebrar el primer cumpleaños de su tercer hijo. La madre, de Stannington, cerca de Morpeth, Northumberland, tenía seis semanas de embarazo cuando su esposo notó un bulto en su cuello.
Después de una serie de pruebas, le diagnosticaron cáncer en la sangre y le dijeron que tendría que someterse a un tratamiento intensivo de quimioterapia.
"La enfermedad podría haber estado relacionada con el embarazo y las hormonas, pero yo sabía que no era bueno. Entonces, si bien fue un gran impacto escuchar que tenía cáncer, en parte lo esperaba", recuerda hoy.
"Fue una decisión muy difícil de tomar. Anhelaba tener un tercer hijo. Estaba aterrorizada de que el tratamiento le hiciera daño, pero no hacer nada me arriesgaba a no estar allí para mis otros dos hijos", cuenta.
"Los estudios mostraron que el cáncer se había extendido a mi pecho, por lo que necesitaba actuar con rapidez para asegurarme de no dejarlo avanzar". Después de mucha discusión y planificación, Roberta decidió comenzar el tratamiento de quimioterapia después de que una exploración del bebé mostró que se estaba desarrollando bien.
"La ecografía mostró que su corazón estaba fuerte y que podríamos comenzar el tratamiento una vez que pasamos el punto de 17 semanas en el que la placenta funcionaría para protegerlo de cualquiera de las drogas tóxicas", explicó. Roberta, que ya era madre de Noah, 5 y Ezra, 3, comenzó la quimioterapia en agosto de 2019 y completó sus ocho ciclos.
"Durante este tiempo, mi matrimonio se rompió y me las arreglaba para cuidar a mi hijo mediano, Ezra, a quien recientemente se le diagnosticó autismo, mientras trataba de fortalecer mi cuerpo nuevamente después del cáncer. Fue aterrador y difícil, pero estoy decidida a celebrar a Elías y su primer cumpleaños", contó a los medios británicos.
Ahora, Roberta hace un llamado a que la gente se haga los controles a pesar de la pandemia de coronavirus. "Es gracias a la investigación y los tratamientos que estoy aquí hoy. Es muy posible que incluso hace tan solo diez años, el resultado podría no haber sido el mismo para mí o para mi bebé, y eso depende de la medicina y de la investigación", completó.
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