Según informó el portal BBC News, el episodio de Shannon Wait se produjo cuando una botella de agua que se le dio en el trabajo se rompió, por lo que pidió otra, pero se negaron a dársela.
La joven comenzó a trabajar en el centro de datos de Google, en California del Sur en 2018. Además, indicó que las oficinas de este gigante buscador suelen pensarse muy creativas e innovadoras, pero ella reveló que en realidad son completamente distintas.
Aunque trabajaba en un centro de datos de Google, en realidad estaba contratada por un subcontratista llamado Modis, parte de un grupo de empresas de otra firma Adecco.
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Promesa de bonos
Tras la pandemia, la empresa les anunció entrega de bonos, incluso, a quienes trabajaban como contratistas. "Llegó el momento en el que supuestamente íbamos a recibir el bono y no aparecía en nuestras cuentas bancarias. Empezamos a preocuparnos, ya sabes, decíamos 'de verdad me vendría bien ese dinero extra'", indicó Shannon.
Debido a ello empezaron a hablar de sus salarios entre los compañeros, pero la joven aseguró que, si el tema se trataba cerca de algún jefe, este indicaba que sobre ello no debía hablarse.
La botella de agua
"Hace mucho calor en los centros de datos, unos 29,5 ºC. Google me dio una botella de agua, pero la tapa se rompió", señala. Además, indicó que lo mismo le pasó a su colega, empleado a tiempo completo de Google, quién recibió otra botella, pero ella no.
La joven realizó una publicación en Facebook relatando lo sucedido. En respuesta a ello, la compañía le pidió su puesto. Ella comentó: "Al día siguiente, estaba en el trabajo y me llamaron a una sala de reuniones con prácticamente todos los jefes presentes. Me dijeron que mi publicación de Facebook rompía el acuerdo de confidencialidad, que yo era un riesgo de seguridad y que tenía que entregar mi pase y mi computadora de inmediato y ser acompañada a la salida".
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En manos del sindicato
La joven fue acogida por el sindicato de trabajadores de Alphabet, empresa matriz de Google y presentaron una demanda por prácticas laborales injustas. Tras llegar a un acuerdo, Google firmó un documento en el que dice que sus empleados "tienen derecho a hablar sobre salarios y condiciones laborales", lo que fue una victoria tanto para Shannon como para el recién formado sindicato.
Por otro lado, la BBC le presentó a la compañía la versión de Shannon. Sin embargo, aseguraron que no tenían nada por añadir. Además, Google no admitió haber hecho nada mal como parte del acuerdo y no admitió ser un "empleador conjunto" de personal contratista.
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