El vocalista de los Rolling Stones, Mick Jagger, visitó la noche del pasado miércoles un bar en la ciudad Charlotte (Carolina del Norte, Estados Unidos), sin que ninguno de los presentes lo reconociera, informan medios locales.
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Pasó totalmente desapercibido
Curiosamente, en el lugar se encontraban fanáticos del legendario grupo de rock, quienes habían adquirido boletos para asistir al concierto que sus ídolos tenían previsto para el día siguiente en esa ciudad. El líder de la banda, de 78 años, compartió en su cuenta de Twitter una foto de sí mismo tomando una cerveza en solitario.
Según informa el sitio web ActualidadRT, posteriormente, uno de los dueños del establecimiento confirmó la visita del músico y aseguró que reprochó amistosamente al camarero que trabajó esa noche por tampoco haber reconocido a la estrella.
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Sin embargo, Mick Jagger pareció haber quedado encantado con sus seguidores de Charlotte. Al día siguiente, tras la presentación, el músico publicó otro mensaje en el que agradeció a todos los presentes "por ser un público tan espectacular".
Fabricó un martillo casero con cargas explosivas y los clavos terminaron atravesando el techo
Alex Apollonov, un youtuber australiano conocido por su canal 'I did a thing' (donde pone en práctica todo tipo de extrañas ocurrencias) decidió crear su propia pistola de clavos con la ayuda de un martillo y de unos cuantos explosivos. Apollonov se inspiró en el festival de los martillos explosivos de la localidad mexicana de San Juan de la Vega. Allí se reúnen cada febrero personas de todos los rincones del país latinoamericano para observar a los participantes impregnar los extremos de un martillo con sulfato y clorato y golpear con él un riel metálico, lo que provoca una explosión que cubre el cielo de una gran nube de humo.
Según informa el sitio web ActualidadRT, durante el proceso de fabricación de su invento, Apollonov pasó unos cuantos sustos, pues la fuerza del martillo combinada con los explosivos hizo que en varias ocasiones los clavos salieran disparados y atravesaran la mesa y el techo de su taller.
Sin embargo, al final logró abrir un pequeño compartimento en el interior del mazo del martillo, donde se puede colocar una carga explosiva y frente a esta un clavo. Para utilizarlo, solo es necesario dar un martillazo en el lugar donde se desea insertar el clavo. El invento de Apollonov es tan potente que los clavos que dispara pueden atravesar una plancha de acero de centímetro y medio de grosor.
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