Un peculiar episodio se vivió en el Hospital de la Universidad de Nottingham, en el Reino Unido y que terminó avergonzando al personal de salud. Los médicos del establecimiento pensaron que una niña de 6 años fingía los síntomas pero luego de muchos estudios la diagnosticaron con cáncer.
Según informó Metro, los médicos debieron pedirle disculpas a la familia por su error y su acusación injustificada. “Lamentablemente, el cáncer infantil puede ser muy difícil de diagnosticar, especialmente en una forma muy rara como esta, y el personal médico a menudo necesita realizar numerosas pruebas para descartar otras afecciones antes de llegar a un diagnóstico”, argumentaron.
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Lo cierto es que Elizabeth, de 6 años de edad, se despertó una mañana con dolores muy fuertes en el costado. Emma Osborne, su mamá, la llevó inmediatamente a la guardia. Tras hacerle las radiografías y análisis de sangre de rutina, consideraron que la nena padecía ”sinovitis transitoria de cadera”, algo muy frecuente en los chicos.
Como pasaban los días y los dolores no disminuían, la mamá la volvió a llevar al hospital. Varias veces la revisaron, y la mandaron de vuelta a su casa, porque no encontraban nada malo en ella.
Incluso uno de los médicos llegó a sugerir que quizás la nena, de 6 años, fingía los síntomas porque sabía que luego de que la revisaran iba a recibir un premio. La mamá, que padecía artritis temprana, temía que su hija sufriera algo similar, y no se dejaba convencer por los doctores: le creía a su hija, a quien veía sufrir por los dolores.
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Pasaron varios meses, y Elizabeth no mejoraba: los dolores se hacían más fuertes, y le salió un bulto en la mejilla. Entonces la tomaron en serio y los médicos le realizaron una resonancia magnética. Le detectaron linfoma de Hodgkin, un raro tipo de cáncer de sangre.
Desconsolada, la madre se lamentaba por el tiempo perdido: “Pensar que tu hija estuvo sentada con cáncer en su cuerpo durante siete meses sin tratamiento es simplemente terrible”, dijo.
Ahora, la nena está recibiendo quimioterapia, y esperan que se recupere pronto. Pero su madre relata la historia para generar conciencia en los padres, para que “confíen en sus instintos” e insistan a los médicos cuando los ven sufrir.
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