Una triste y abrumadora realidad se extiende por los países de África Occidental respecto a los nacimientos de niños que poseen diversos trastornos o discapacidades. Afecciones mentales, epilepsia, motricidad disminuida son algunos de los problemas que enfrentar los recién nacidos en esta región del continente. Además, a estos problemas se suman las supersticiones de las culturas, donde consideran producto de posesiones demoníacas las discapacidades y son castigados con la muerte.
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Un castigo divino en carne humana
Kenia, Guinea y otros países africanos de Occidente han echado raíces profundas con respecto a las tradiciones animistas. Desde tiempos inmemoriales, se considera que el mundo de los espíritus y el plano terreno conviven, como dos caras de la misma manera. Así también, se comunican e influyen entre sí, ya que están conectados.
Según informa el sitio web Muy Interesante, el desarrollo científico de los pueblos originarios en esta región del continente está orientado bajo este filtro ideológico y espiritual. Por esta razón, la medicina tradicional incluye las creencias espiritistas a su quehacer profesional, como una parte fundamental de la sociedad en las periferias.
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Como consecuencia de este mismo marco de referencia, un filtro discriminatorio termina con la vida de miles de niños que nacen con discapacidades congénitas. En lugar de ser consideradas como condiciones tratables, se entienden como castigos divinos, que se encarnan en la vida de los niños pequeños.
Infanticidio en la tradición oral
Lydia Njoki es una mujer de mediana edad que tuvo un bebé con epilepsia. Su madre, al conocer la condición de su propio nieto, le recomendó la mejor manera de matarlo, para evitarle sufrimiento a él mismo y a la familia. Éste fue su testimonio para BBC con respecto a estas prácticas aprendidas:
El caso de Njoki no es aislado. Por el contrario, las mujeres que se rehúsan a asesinar a su descendencia en favor de la comunidad son exiliadas a la fuerza. Muchas de ellas prefieren ahorrarse la pena, y cargar con la cicatriz anímica de, con sus propias manos, terminar con la vida de sus hijos.
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Preocupa la situación de Kenia
Un estudio reciente llevado a cabo en Kenia por Disability Rights International revela que cerca del 45 % de las madres en esta condición han sido presionadas por factores externos para realizar infanticidios forzados. No sólo eso: el homicidio se considera “un acto de amor” hacia el niño y a la comunidad.
Los niños que no pierden la vida son abandonados en orfanatos estatales. En Nairobi, es común que semana tras semana, estas instituciones reciban cerca de 11 nuevos ingresados. Los que no corren esa suerte, padecen de un mal sistémico que orilla a sus familias a cometer infanticidios no deseados.
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