domingo 17 de noviembre de 2019

Ciencia |

Mochileros astronómicos: se fueron de Venezuela a vivir los fenómenos más increíbles del Universo

Un mochilero astronómico es aquel que viaja sin nada más que una mochila con lo indispensable para jugar con la astronomía y la sed de conocer los secretos del cosmos.

El 4 de octubre del 2017, Bryant González, de 29 años, dejó Venezuela por la crisis que enfrenta ese país para convertirse en un Mochilero Astronómico. Poco después, se unió al equipo Pablo Urrea, de 26 años, un fotógrafo y diseñador. “Vayas a donde vayas, ve con todo tu corazón” fue la premisa cuando dejaron el país caribeño para emprender la ruta astronómica.

Con un CD-ROM de contenido intergaláctico, una maqueta del Sistema Solar y algunos elementos de ingenio, Bryant preparó su mochila astronómica para viajar por todo Sudamérica divulgando ciencia. Llegó hasta los pueblos rurales más pequeños a enseñar y “despertar interés, curiosidad y motivación hacia la ciencia a través de las preguntas”, como le contó a Aire Digital.

Sin mucha tecnología pero con imaginación y algo de materiales se puede ser muy atractivo. “¿Quién sabe si dentro de esos lugares puede haber un futuro astrónomo o científico?” sostuvo durante la charla Bryant, que se identifica con sus alumnos ambulantes.

“Siempre quise estudiar Astronomía o Astrofísica pero en Venezuela no hay universidades que te enseñen astronomía o Astrofísica, entonces tuve que aprender por mi cuenta. A los 12 años, encontré un profesor que me regalaba libros de Astronomía y me inspiraba para seguir estudiando”.

Desde que abandonó Venezuela, el universo le regaló a este fiel observador las experiencias y postales más maravillosas que alguna vez imaginó.

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En Colombia, Bryant se detuvo en Cali hasta que recibió una invitación para viajar a Manizales “de casualidad” cuando la lluvia de estrellas Genímidas estaba atravesando el cielo. “Las Genímidas son las mejores lluvias de estrellas de todo el año”, contó y dijo que no dudó en ir hasta aquella ciudad cuando supo del fenómeno y de que allí tendría una oportunidad ambulante de trabajar como guía astronómico.

En el campamento nocturno, unas 300 personas escucharon su charla mientras apuntaba al firmamento con un láser que le otorgaron para el evento. La noche estaba muy oscurecida. Era el contexto ideal para ver pasar unas 1.000 estrellas fugaces desde las 7 de la tarde hasta las 5 de la mañana aproximadamente. “Sin exagerar”, aclaró el venezolano.

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Lluvia de Estrellas Gemínidas. Dic 2017, Manizales, Colombia. Por: Mochileros Astronómicos

Lluvia de Estrellas Gemínidas. Dic 2017, Manizales, Colombia. Por: Mochileros Astronómicos

“Yo estaba haciendo la descripción del cielo y a cada rato pasaban estrellas fugaces. Se escuchaban las exclamaciones de la gente diciendo ‘wow, wow’“, detalló emocionado.

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Por: Mochileros Astronómicos.

Por: Mochileros Astronómicos.

Pero su viaje estaba apenas comenzando y poco a poco la idea de la mochila astronómica se iba haciendo más conocida.

Un mochilero astronómico es aquel que viaja sin nada más que una mochila con lo indispensable para jugar con la astronomía. Lo demás, queda a voluntad de quienes quieren ayudar a la causa. En este sentido, Bryant no se queja. Ha recibido hospedaje y changas transitorias haciendo lo que más le gusta y a cambio ha disfrutado de fenómenos impagables. Además, para sus gastos corrientes se ayuda con la venta del CD-ROM.

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En septiembre del 2018, el universo iba a regalarle algo más. La llegada al punto medio de la Tierra en Ecuador, en septiembre, cuando se produjo el Equinoccio. Se trata del momento del año en que el día y la noche tienen la misma duración debido a que el Sol se encuentra sobre el Ecuador de nuestro planeta. Durante el Equinoccio, el Sol alcanza su cenit, es decir, el punto más alto en el cielo, a 90° en relación con una persona en la Tierra.

“En Ecuador hay tres o varios monumentos que refieren a lo que es la mitad del mundo, por donde pasa la línea del Ecuador”, contó el aficionado.

En la foto que compartió, se ve el museo Inti Ñan, que “es la réplica de un observatorio solar que utilizaban las tribus indígenas de la zona en donde observaban el Sol en los días de los Solsticios y los Equinoccios”, explicó.

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Equinoccio en la Mitad del Mundo, Mediodía Cenital. Sept. Museo Inti Ñan, Ecuador. Por: Mochileros Astronómicos.

Equinoccio en la Mitad del Mundo, Mediodía Cenital. Sept. Museo Inti Ñan, Ecuador. Por: Mochileros Astronómicos.

Cuando Bryant pasó por ahí, el observatorio no tenía personal de atención al público disponible y recibió la invitación del dueño del monumento para ofrecer charlas durante la fecha del Equinoccio por tres semanas.

“El día del Equinoccio el Sol hizo su paso por encima de ese observatorio y la luz entró por la zona de la cúpula, e iluminó el fondo del pozo y la gente lo disfrutó bastante”, recordó.

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En Perú, el 2018 despidió al mochilero astronómico con una historia fascinante. El amanecer en las Ruinas de Chankillo, al norte de ese país, es “impresionante”.

“Son unas ruinas muy antiguas, donde se construyeron 13 torres que simulan un calendario anual del Sol”, dijo el astrónomo aficionado.

El 6 de diciembre Bryant amaneció en aquel lugar, en donde cada torre indica cada mes, y cada mes el Sol sale por encima de una de esas torres hasta completar el año. Se observan así los Solsticios y Equinoccios.

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El 2019 le dio la bienvenida en ese mismo país, en el Oasis de la Huacachina. Allí observó el eclipse de Luna del año, desde el oasis, a 5 kilómetros de la ciudad de Ica.

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Oasis de la Huacachina

Oasis de la Huacachina

El eclipse total de Luna se vio reflejado en la laguna durante la noche.

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“Te causa vértigo, no sabes a donde termina el cielo y empieza el suelo”

La mejor experiencia para Bryant llegó en Bolivia, en el Salar de Uyuni, junto a su compañero Pablo, que lo acompaña desde principios del 2019.

“La foto está tomada con una larga exposición. Se ve impresionante. Pero cuand estás allí, que caminas, tú ves las estrellas en el suelo y te causa hasta vértigo porque no sabes dónde termina el suelo y empieza el cielo. Te mareas incluso”, describió el viajero con una sonrisa.

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La siguiente parada, antes de llegar a Argentina, fue Yaguarón, en Paraguay. “En ese lugar, en el Cerro Yaguarón, conocí todos los mitos guaraníes. Le llaman la cuna de la mitología guaraní”.

En ese país, Bryant conoció el cielo paraguayo que tiene su particularidad. “Conocí muchísimo sobre el cielo guaraní las constelaciones que ellos asociaban con su mitología. Fue culturalmente enriquecedor”, dijo.

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El próximo destino era Chile. Pero el universo lo colocó en este lado de la cordillera. Cuando se acercaba el día en que el eclipse total de Sol se produciría en el cielo sanjuanino, se ponía en práctica una norma restrictiva chilena para quienes llegaban de Venezuela a ese país.

Bryan y Pablo tuvieron que regresar a Argentina y ver el eclipse la tarde del 2 de julio en San Juan, en Bella Vista.

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La tarde del 2 de julio durante el eclipse total de Sol. El cielo parecía nocturno,pero no eran más de las 18 hs.

La tarde del 2 de julio durante el eclipse total de Sol. El cielo parecía nocturno,pero no eran más de las 18 hs.

Además, en esta provincia conoció al director del Instituto Copérnico, Jaime García.

“Coincidimos el día del eclipse y quedamos en comunicación”.

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Bryant González junto a Jaime García. Por: Mochileros Astronómicos.

Bryant González junto a Jaime García. Por: Mochileros Astronómicos.

En una conferencia registrada por Aire de Santa Fe, el astrónomo explicó todos los tipos de eclipse que existen.

Dos semanas después del fenómeno en San Juan, se produjo en Mendoza el eclipse parcial de Luna que se vio de tarde. Bryan y Pablo compartieron a este medio esta asombrosa fotografía del satélite eclipsado.

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Eclipse de Luna.

Eclipse de Luna.

Casi 700 días de viaje, más de 15 mil kilómetros recorridos y un mapa trazado que se extiende hasta el sur de Argentina, en donde tal vez lo sorprenda una Aurora, forman parte del itinerario de 6 países que hasta el momento ha recorrido esta aventura mochilera.

A veces solo, a veces acompañado del responsable de la mayoría de las fotografías exhibidas en la nota, Bryant González seguirá recorriendo el planeta en busca de fenómenos y más divulgación.

Neuquén, Villa La Angostura, San Carlos de Bariloche, El Bolsón, Esquel, Sierra Colorada, Puerto Madryn, Comodoro Rivadavia, Perito Moreno, El Calafate, Ushuaia y muchos destinos más están marcados en su destino. Además de otros países a donde lo han invitado, pero que aún no volcó en su calendario. Al menos por este año.

“No sé qué me depara la ruta, no planifico a largo plazo”, dijo. En Argentina “he encontrado mucha gente solidaria, estoy muy encantado con la Argentina desde abril que llegué. Todo el mundo ha sido muy amable y generoso conmigo y el proyecto”.

En agosto, Bryant y Pablo visitaron la ciudad de Santa Fe y fueron recibidos por el famoso astrónomo Jorge Coghlan, que les mostró la ciudad y les ayudó a organizar una agenda de actividades.

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Pasaron por la Escuela Industrial Superior, el colegio Nuestra Señora de Guadalupe, el Instituto Privado de Educación Integral Leonardo Da Vinci (IPEI) y la Escuela Primaria de la Universidad Nacional del Litoral (UNL).

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Cada sitio del planeta es distinto. Mientras más se recorre la Tierra, más sorprende. Todo el tiempo el universo está manifestando fenómenos que tienen que ver con el campo magnético que protege el globo o con los cuerpos celestes que lo rodean. Mirar al cielo responde más a las preguntas del pasado y del futuro que cualquier otra experiencia teórica y los Mochileros Astronómicos lo saben bien. Dejan el futuro en manos del cosmos que los guía al lugar en el que tienen que estar cuando tienen que estar.

De esta manera, Bryant y Pablo aprenden, enseñan y experimentan con la esencia que el ser humano trae consigo desde los orígenes, la curiosidad. Su estilo de vida se puede definir con las palabras del físico francés Christophe Galfard: son jóvenes que tocan el universo aunque nadie pueda explicárselo, pueden no llegar a entenderlo, pero lo tienen en su mano.

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