Mauro Cosachov señaló que, si bien el inmueble quedó inhabitable, su estado ya era “paupérrimo antes de la explosión”. Por el momento, la edificación se encuentra clausurada y el dueño de la misma está al tanto de lo ocurrido. Describió escenas de falta total de salubridad y convivencia con la basura.
El funcionario dijo que desde su área “no pueden precisar si el lugar funcionaba como pensión o si las personas estaban ocupando el mismo”, pero reconoció que “hay 22 personas viviendo. Son 12 familias: 6 menores y 16 adultos”. Todos fueron evacuados. Algunos volvieron a sus lugares de origen, otros se alojaron en casa de familiares y algunos están siendo asistidos por Desarrollo Social para tramitar su reubicación.
“Por el momento no hay riesgo inminente de derrumbe, pero hay que trabajar para que el inmueble vuelva a ser habitable. Así, no puede ingresar nadie”, precisó Cosachov.
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