miércoles 4 de mayo de 2022
La bitácora |

Felices Pascuas, ¿la casa está en orden?

Vivir en Argentina es vivir en una crisis constante, levantar cabeza para volver a caer, y reinventarnos constantemente. Y este año, no fue la excepción. 

¿Cuantos años tenés si cada vez que empezás a escuchar la frase de deseo sobre la Semana Santa, automáticamente en tu cabeza la terminás con "la casa está en orden"?

Sin duda, la Pascua es una celebración religiosa a nivel mundial, que en nuestro país estuvo también vinculada a momentos muy sensibles para todos como sociedad, muchos de los cuales constituyeron verdaderos desafíos que los argentinos debimos afrontar juntos, con desvelo, vigilia y hasta temor de lo que podría suceder.

Los que rondamos los 40 años para arriba, no podemos terminar la frase “Felices Pascuas”, sin pensar inmediatamente “la casa está en orden”, haciendo referencia al levantamiento militar “carapintada” que puso en jaque la democracia en el momento justo en que empezaba a renacer. Todavía estaban frescos los recuerdos de la Semana Santa tras la Guerra de Malvinas, y todas las heridas post dictadura abiertas. Miles de argentinos se movilizaron incluso para intentar defender aunque sea con su presencia, la vida que supimos conseguir después de 1983.

Resumido:Raul Alfonsin "La casa esta en orden" 1987

Hoy, nuevamente estos días de recogimiento para algunos, de turismo para otros, o de encuentros familiares, pasa a constituirse un momento bisagra que nos encuentra con la expectativa de no saber qué pasará con nuestros destinos.

Una crisis sanitaria sin antecedentes en el mundo sigue modificando nuestra vida, aún un año después de declarada. Los casos aumentan y hasta el presidente se enferma cuando las autoridades empiezan a advertir sobre un incremento preocupante de contagios que nos hacen sospechar la llegada de medidas que nos vuelvan a distanciar, no sé si como antes, pero un poco más que ahora. Hay una sensación de “aprovechemos ahora que no sabemos qué pasará más adelante”, que nos genera incertidumbre y no es apta para panicosos. Los médicos ya hablan de una realidad que llegó para quedarse, no unos días o meses, sino un tiempo más largo que nadie se anima a definir. España, por ejemplo, promulgó una ley que obliga a llevar tapabocas en cualquier espacio público, sin importar la distancia a la que se encuentre de otra persona. Una norma que ya se discute y se pone en duda, pero expone la falta de herramientas para luchar contra el virus.

La Pascua este año, vuelve a tener gusto a vigilia, a espera de lo que vendrá. Expectativa por la llegada de las vacunas, por los contagios, por las medidas del gobierno para frenar la segunda ola, las nuevas cepas, la inflación, el precio de la yerba, el aumento de los impuestos, los sueldos que nunca alcanzan.

Con más de la mitad de un país ahogado en la pobreza, un cuarto del otro haciendo malabares para sobrevivir, el ayuno parece una penitencia fácil de cumplir ante los desafíos que a diario debemos afrontar, y que nos hace pensar a veces que tendríamos que tener ganado el cielo.

La casa sin duda no está en orden, aunque luchamos todos los días para que sí lo esté. Y no vamos a bajar los brazos porque nacimos luchando contra todo, y somos un pueblo acostumbrado a caer, a levantarnos, e hicimos de eso, nuestra forma de vida.

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