Dentro de la volteada libertaria entró el Instituto Nacional de la Agricultura Familiar, Campesina e Indígena (INAFCI), cuyo objetivo principal fue –hasta ahora– el acompañamiento técnico y financiero a agricultores familiares rurales de toda la Argentina, de cuyo trabajo depende en buena parte la llegada de alimentos frescos a los habitantes de todo el país.
La semana pasada, a través del Boletín Oficial, el gobierno informó la intervención de ese Instituto bajo la órbita del ministerio de Economía por 90 días, intervención que estará a cargo de Inés Liendo, referente del PRO en Salta. Esta intervención, que en la práctica significa el cierre del INAFCI, afecta a 900 técnicos que asisten a 250 mil pequeños productores en todo el país.
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En la provincia de Santa Fe, donde un tercio de los empleados públicos nacionales corre el riesgo de perder sus puestos en Ansés, los centros de Desarrollo Social, Conicet, Discapacidad y el Parque Nacional Islas de Santa Fe, la Agricultura familiar tiene 42 cargos, bajo la modalidad de asesores técnicos y profesiones como ingenieros agrónomos, veterinarios, trabajadores sociales y psicólogos, entre otros.
Qué es y qué hace el INAFCI
El papel principal del Instituto Nacional de la Agricultura Familiar, Campesina e Indígena es el de acompañar el desarrollo y el trabajo de unos 250 mil productores de alimentos de todo el país, a través de asesoramiento técnico para el cultivo de verduras, frutas y hortalizas y la cría de animales, desde un enfoque agroecológico.
Los técnicos de este instituto están preparados para colaborar y facilitar el acceso a la tecnología y a la infraestructura productiva y son, en muchos casos, quienes articulan el trabajo de las familias productoras con entidades locales, municipios o incluso organismos financiadores.
Cultivo
El papel principal del Instituto Nacional de la Agricultura Familiar, Campesina e Indígena es el de acompañar el trabajo de unos 250 mil productores de alimentos de todo el país, a través de asesoramiento técnico para el cultivo de verduras, frutas y hortalizas y la cría de animales, desde un enfoque agroecológico.
Hasta donde se sabe, la intención del gobierno nacional es reducir el instituto a una Dirección que tenga solo 64 empleados, lo que ya ha generado repudios de diferentes organizaciones del sector como la Federación Agraria Argentina, el Movimiento Nacional Campesino-Indígena Somos Tierra, la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Tierra (UTT), el Frente Nacional Campesino (FNC); la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP) y la Mesa Agroalimentaria Argentina.
Entre los programas que el Instituto llevaba adelante hasta ahora se destacan algunos como el Registro Nacional de la Agricultura Familiar (ReNAF), el Sello “Producido por la Agricultura Familiar”, el Programa de Promoción del Trabajo, Arraigo y Abastecimiento Local (PROTAAL), el Programa de Inserción Económica de los Productores Familiares del Norte Argentino (PROCANOR), el Programa Nacional de Titulación y Arraigo Rural (PRONTAR) y el Registro Nacional de Organizaciones de la Agricultura Familiar (ReNOAF).
Santa Fe entra en el recorte
La estructura santafesina del Instituto también quedará seriamente resentida, según explicó Diego Lorenzo, de la delegación Santa Fe del INAFCI. “Recién nos estamos enterando de que finalmente hay una interventora nombrada por Nación, en estos tres meses no hubo ningún nombramiento de nadie, nos enteramos del cierre del Instituto por lo que dijo el vocero presidencial porque nunca tuvimos información directa por parte del gobierno”, explicó Lorenzo, delegado de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE).
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En los últimos días, sin ningún interlocutor ni información oficial, los 42 agentes que el Instituto tiene en Santa Fe se encontraron con mails que dejaron de funcionar y con el cierre de sistemas internos de información, al tiempo que empezó a circular que muchos, la gran mayoría, iban a quedar desvinculados de su trabajo.
“Algunos contratos aparentemente quedarían vigentes por un tiempo más, dentro de una gran desprolijidad. Lo que vemos es que la idea del gobierno es cerrar el Instituto, ahora o en tres meses”, subrayó, para agregar que en toda la provincia hay 42 trabajadores que desempeñaban tareas con unas 10 mil familias de agricultura familiar en todo el territorio, sobre todo el centro norte.
Pescadores y pequeños agricultores, en la mira
En Santa Fe, provincia que cuenta con casi 1.000 kilómetros de costa sobre el río Paraná, la tradicional comunidad de los pescadores artesanales también está englobada dentro de los programas de la Agricultura Familiar. “En la provincia se viene trabajando mucho con los pescadores artesanales, que son unos 5 mil”, dijo Lorenzo, quien agregó que a eso se suma el trabajo con agricultores familiares de zonas rurales, de la agricultura urbana y de los cordones huerteros y horticultores de las ciudades grandes. “Esto afecta de forma directa no solo a los agentes del Instituto, sino a los productores de alimentos que muchas venden en sus comunidades locales y que además se esfuerzan en producir con métodos sanos y frescos”.
pescadores
La comunidad de los pescadores artesanales también está englobada dentro de los programas de la Agricultura Familiar que recortará el gobierno de Javier Milei.
Lorenzo recordó que el área nacional de Agricultura Familiar existe en Argentina desde el año 1995 bajo diferentes formatos: “tenemos trabajadores que vienen de muchos años con trabajo en el territorio observable, palpable, con comunidades que generaron desarrollo. Lo que vemos es una situación muy injusta, sin sentido”, dijo.
Además, recordó que hoy el mundo “va en otra dirección”, como demuestra el hecho de que Naciones Unidas nombró a este decenio como el de la Agricultura Familiar. “Mucho del financiamiento internacional que viene es por el trabajo de los técnicos, que funcionan como intermediarios con las comunidades. Vamos totalmente a contramano”, señaló Lorenzo.