Quién fue Marianne Bachmeier, la madre que mató a tiros al violador de su hija en el tribunal ante las cámaras
Conocé la conmovedora historia de Marianne Bachmeier, la madre alemana que ingresó armada a un tribunal en 1981 para vengar el asesinato de su hija Anna.
Un retrato de Marianne Bachmeier junto a su hija Anna, de 7 años, cuyo brutal asesinato en 1980 conmocionó a Alemania y desató la tragedia.
El caso que conmovió a Alemania Occidental y al mundo entero comenzó el 5 de mayo de 1980 en la ciudad de Lübeck. Anna Bachmeier, una niña de apenas 7 años, faltó a la escuela tras una discusión menor con su madre, Marianne Bachmeier, una madre soltera que trabajaba duramente gestionando un pub local.
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Aprovechando la situación, la pequeña fue interceptada por un vecino del barrio: Klaus Grabowski, un carnicero de 35 años con antecedentes penales por delitos sexuales contra menores. Grabowski la atrajo a su casa bajo la excusa de mostrarle unos gatos.
En lugar de eso, la retuvo durante horas, la agredió sexualmente y la estranguló con las medias de su propia prometida. El cuerpo de la niña fue abandonado en una caja a las orillas de un canal, pero el asesino fue capturado horas más tarde luego de que su propia pareja lo delatara ante la policía.
El caso de Marianne Bachmeier
El juicio y los horribles testimonios
El proceso judicial comenzó en marzo de 1981 en el Tribunal de Distrito de Lübeck. Durante las audiencias, Marianne Bachmeier asistió en silencio, obligada a escuchar los detalles más escabrosos del crimen.
Para colmo, Klaus Grabowski intentó desviar la culpa asegurando que no tenía la intención de matarla, sino que la niña de 7 años supuestamente había intentado seducirlo y extorsionarlo, y que actuó por pánico a volver a la cárcel. Escuchar las mentiras del victimario revictimizando a su hija fue el punto de quiebre definitivo para Marianne.
Los siete disparos que sacudieron al sistema judicial
El 6 de marzo de 1981, durante el tercer día del juicio, ocurrió un hecho sin precedentes en la historia penal alemana. Marianne logró introducir de manera clandestina una pistola Beretta calibre .22 en la sala del tribunal.
Esperó el momento preciso, se puso de pie, apuntó directamente a la espalda de Klaus Grabowski y apretó el gatillo ocho veces. Siete de los proyectiles impactaron en el cuerpo del acusado, causándole la muerte de manera instantánea. Testigos presenciales relataron que, tras cometer el acto, Marianne bajó el arma sin ofrecer resistencia y pronunció una frase que quedó grabada en la historia: "Lo hice por ella".
El juicio a la "madre vengadora" y condena
El acto de justicia por mano propia dividió profundamente a la opinión pública. Por un lado, una parte importante de la sociedad vio a Marianne como una heroína trágica que hizo lo que la ley no pudo garantizar; por el otro, el aparato judicial debía juzgarla por homicidio.
Tras un largo proceso, en marzo de 1983 el tribunal la condenó por homicidio intencional (homicidio preterintencional) y posesión ilegal de armas a una pena de seis años de prisión. Sin embargo, debido a la presión social, los debates en torno al atenuante del dolor extremo y su buena conducta, cumplió solo tres años de condena antes de obtener la libertad condicional en 1985.
Los últimos años y legado
Tras salir de prisión, Marianne intentó rehacer su vida lejos de la asfixiante atención mediática de Alemania. Se casó con un profesor, vivió un tiempo en Nigeria y posteriormente se mudó a Sicilia, en Italia.
Años más tarde, tras ser diagnosticada de cáncer de páncreas, decidió regresar a su país natal. Marianne Bachmeier falleció el 17 de septiembre de 1996 a los 46 años, y pidió ser enterrada en el cementerio Burgtor de Lübeck, exactamente al lado de su hija Anna, cerrando uno de los capítulos más oscuros, dolorosos y debatidos sobre la justicia y el dolor maternal en el siglo XX.







