Por qué la gestante se negó a abortar: el contrato que desató una batalla legal por un bebé
West había firmado un acuerdo de gestación subrogada, pero todo cambió cuando una ecografía reveló que el bebé tenía una grave malformación cardíaca.
La disputa enfrenta las leyes de California, Alaska y Texas y podría continuar durante meses.
El caso de McKenna West comenzó como un acuerdo de gestación subrogada y terminó convertido en una disputa legal que involucra derechos parentales, contratos, atención médica y las diferentes legislaciones de varios estados de Estados Unidos.
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West, oriunda de Alaska, había aceptado gestar un bebé para una pareja de California. El embarazo avanzó con normalidad hasta que, alrededor de la semana 20, los médicos detectaron que el bebé tenía síndrome de corazón izquierdo hipoplásico, una enfermedad congénita que afecta el desarrollo de una de las principales estructuras del corazón. A partir de ese momento, surgió el conflicto.
Qué decía el acuerdo de gestación subrogada
Según documentos judiciales citados por distintos medios estadounidenses, el contrato firmado por West incluía una cláusula relacionada con la posibilidad de interrumpir el embarazo en caso de que se detectara una anomalía fetal.
Los padres biológicos sostienen que esa disposición les permitía solicitar la interrupción ante el diagnóstico que recibió el bebé. También afirman que West inicialmente había aceptado realizar el procedimiento, pero luego cambió de opinión. La versión de la gestante es diferente.
West explicó públicamente que, después de conocer el diagnóstico, comenzó a sentirse atrapada por las condiciones del contrato y decidió continuar con el embarazo. La mujer sostuvo que consideraba que el bebé merecía tener una oportunidad de vida.
El enfrentamiento llevó a que West abandonara Alaska y viajara a Texas, un estado donde buscó protección legal para continuar con el embarazo y donde finalmente dio a luz.
La elección de Texas fue especialmente relevante para la disputa porque las leyes sobre gestación subrogada y filiación no son iguales en todos los estados. Expertos citados por medios estadounidenses remarcaron que el caso expone justamente las dificultades que aparecen cuando un acuerdo de gestación involucra jurisdicciones con legislaciones diferentes.
Una batalla que podría llegar a instancias superiores en Estados Unidos
Antes del nacimiento, el conflicto ya había llegado a los tribunales. Los padres biológicos buscaban hacer valer el acuerdo firmado y sostener sus derechos como padres del bebé, mientras que West intentaba obtener reconocimiento legal sobre el niño.
La intervención de Texas agregó otra dimensión al caso. El fiscal general Ken Paxton consiguió una orden de emergencia para garantizar que el bebé recibiera atención médica después del nacimiento y que no fuera trasladado fuera del estado salvo por razones médicas.
Finalmente, después del nacimiento, una orden judicial otorgó temporalmente la custodia a los padres biológicos y restringió la autoridad de West sobre el recién nacido.
Sin embargo, la gestante no dio por terminada la disputa. Su abogado anticipó que continuará intentando defender sus derechos y que el conflicto podría llegar incluso hasta la Corte Suprema de Estados Unidos.
Mientras tanto, el bebé permanece internado y recibe atención médica por su enfermedad cardíaca. La disputa por su custodia y filiación continuará en los tribunales, en un caso que podría convertirse además en un precedente sobre los límites de los contratos de gestación subrogada cuando aparecen complicaciones médicas durante el embarazo.






