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Qué pasó entre la policía y el crimen organizado en Río Janeiro: la fuerte reacción de Lula da Silva

La violencia desatada en Río de Janeiro tras un operativo policial genera tensiones políticas y pone en duda el control sobre las favelas.

Río de Janeiro, una de las ciudades más emblemáticas de Brasil, enfrenta una de las crisis más violentas de su historia reciente. El 28 de octubre de 2025, el Gobierno del estado lanzó un gigantesco operativo policial para frenar la expansión del Comando Vermelho, una de las organizaciones criminales más poderosas de Brasil. Lo que comenzó como un intento de desarticular el narcotráfico en las favelas de Alemão y Penha terminó convirtiéndose en una guerra abierta entre las fuerzas del orden y los narcotraficantes.

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  • Operativo sin precedentes: la Policía de Río de Janeiro lanzó una ofensiva masiva contra el Comando Vermelho en las favelas Alemão y Penha.
  • Saldo trágico: la Defensoría Pública confirmó al menos 132 muertos, lo que convierte a la operación en la más letal en la historia de la ciudad.
  • Enfrentamiento extremo: los narcos respondieron con drones, bombas y fusiles, transformando las calles en un escenario de guerra.
  • Crisis política: el gobernador Cláudio Castro acusó al gobierno de Lula de dejar solo al estado y pidió apoyo de las Fuerzas Armadas.
  • Respuesta del gobierno federal: Lula rechazó enviar tropas y ofreció trasladar presos de alto riesgo a cárceles federales de máxima seguridad.
  • Condena internacional: la ONU y Amnistía Internacional denunciaron el operativo y advirtieron sobre un “estado de terror” en las favelas.

¿Por qué Río de Janeiro está viviendo esta violencia?

El Comando Vermelho, conocido como "Comando Rojo", tiene su base de operaciones en las favelas de Río de Janeiro desde la década de 1970. Originalmente formado en las cárceles del estado, el grupo comenzó como una organización de autoprotección de prisioneros. Con el paso de los años, se fue expandiendo y dedicando al tráfico de drogas, secuestros, extorsiones y otras actividades ilícitas. En los últimos años, el grupo creció tanto que llegó a tener una influencia no solo en Río de Janeiro, sino en varias partes de Brasil y otros países de América Latina. A pesar de los esfuerzos de las autoridades, el Comando Vermelho sigue dominando amplias zonas de la ciudad, donde incluso se enfrenta a otras organizaciones criminales por el control del tráfico de drogas.

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La operación contención: un megaoperativo para frenar el narcotráfico

El 28 de octubre de 2025, el Gobierno de Río de Janeiro decidió lanzar la Operación Contención, un operativo a gran escala que reunió a más de 2.500 policías y militares. La misión era clara: capturar a los líderes del Comando Vermelho y debilitar su influencia en las favelas. Sin embargo, el operativo no salió como se esperaba. Los narcotraficantes respondieron con violencia extrema, utilizando drones, bombas y armamento pesado. Durante los enfrentamientos, murieron al menos 64 personas, entre ellas, 60 presuntos delincuentes y cuatro policías. Las imágenes de los cadáveres en las calles de las favelas generaron un gran impacto, tanto en Brasil como en el resto del mundo.

El gobernador de Río de Janeiro, Cláudio Castro, quien lideró el operativo, defendió su decisión, argumentando que la lucha contra el Comando Vermelho ya no es solo una cuestión de seguridad pública, sino un enfrentamiento con el "narcoterrorismo". Para él, esta guerra va más allá de la capacidad de las fuerzas locales, y pidió la intervención de las Fuerzas Armadas para apoyar la operación.

En sus declaraciones, Castro aseguró que la ciudad está “sola en esta guerra” y que, para enfrentar un enemigo de esta magnitud, Río necesita más apoyo federal.

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La disputa política: el gobernador contra Lula

Este operativo desató una fuerte disputa política entre el gobernador de Río y el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva. Mientras que el gobernador Cláudio Castro, un político cercano al expresidente Jair Bolsonaro, exigió el envío de tropas federales, el gobierno de Lula se mostró renuente a intervenir directamente. El gobierno federal ofreció ayuda, pero no en la forma solicitada. En lugar de enviar tropas federales, ofreció trasladar a los prisioneros de alto riesgo a cárceles federales de máxima seguridad. El rechazo a la intervención directa de las Fuerzas Armadas provocó la ira de Castro, quien acusó a Lula de abandonar a Río de Janeiro en su lucha contra el narcotráfico.

El presidente Lula, por su parte, expresó su preocupación por la situación, pero defendió la estrategia del gobierno federal. Aunque viajó a Río para evaluar la situación, no aprobó el uso de tropas militares en las favelas. Lula destacó la importancia de la cooperación entre los niveles de gobierno y dejó en claro que la solución a largo plazo no pasaba por el uso excesivo de la fuerza, sino por políticas integrales que abordaran las causas profundas del crimen.

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La ciudad amaneció con decenas de cadáveres en una plaza mientras el Gobierno de analiza la militarización de la localidad
La ciudad amaneció con decenas de cadáveres en una plaza mientras el Gobierno de analiza la militarización de la localidad

La ciudad amaneció con decenas de cadáveres en una plaza mientras el Gobierno de analiza la militarización de la localidad

El impacto de la operación en la ciudad y las críticas internacionales

El operativo dejó un panorama caótico en la ciudad. Las clases en las escuelas fueron suspendidas, el transporte público colapsó y miles de personas quedaron atrapadas sin poder regresar a sus hogares debido a los bloqueos y la violencia en las calles. Esta situación desató una serie de críticas tanto dentro como fuera de Brasil. Organizaciones internacionales, como la ONU y Amnistía Internacional, condenaron el operativo y advirtieron que las acciones de las fuerzas de seguridad podrían estar llevando a la ciudad a un “estado de terror”. Según estas organizaciones, la violencia desatada por el operativo podría generar un círculo vicioso de enfrentamientos y represión que afectaría a la población civil, especialmente en las áreas más vulnerables.

Autoridades de Río de Janeiro mostraron en redes sociales algunos de los fusiles incautados durante el operativo (Foto X@GovRJ)
Autoridades de Río de Janeiro mostraron en redes sociales algunos de los fusiles incautados durante el operativo (Foto X@GovRJ)

Autoridades de Río de Janeiro mostraron en redes sociales algunos de los fusiles incautados durante el operativo (Foto X@GovRJ)

El futuro de Río: ¿qué viene después del operativo?

El operativo "Contención" es solo una parte de una estrategia más amplia para recuperar el control de las zonas más violentas de Río de Janeiro. Sin embargo, las críticas y la falta de consenso sobre cómo abordar el problema del narcotráfico siguen siendo un obstáculo importante. Mientras tanto, el gobierno federal se enfrenta a una creciente presión para responder a las demandas del gobernador de Río y para garantizar que la situación no se convierta en una crisis aún mayor.

La ciudad de Río de Janeiro, a medida que se prepara para albergar importantes cumbres internacionales, como la Cumbre Mundial C40 sobre cambio climático, sigue atrapada entre la violencia interna y las presiones externas. Sin una solución clara a largo plazo, los habitantes de las favelas siguen viviendo bajo el yugo del crimen organizado, mientras las autoridades luchan por encontrar una estrategia que garantice la paz y la seguridad en las calles.