Por Andrea Romanos
El Administrador de la NASA, Jim Bridenstine, afirmó este domingo en el programa Face the Nation (de la cadena CBS) que EE.UU. habría regresado a la Luna e incluso “estaría ya en Marte” si no fuera por “el riesgo político” que implica una campaña como esa, a lo que hay que sumar los problemas de financiación.
Bridenstine aclaró que su organización ya intentó regresar a la Luna a finales de los años 90 y a principios del siglo XXI, pero se topó con la negativa del gobierno del momento, que se negó a realizar tal inversión de dinero en un programa a tan largo plazo.
Sin embargo, el actual inquilino de la Casa Blanca, Donald Trump, se puso como meta regresar a nuestro satélite dentro de cinco años, en 2024, el cual sería el último año de su posible segundo mandato.
Para sortear los obstáculos y acortar los tiempos, el mandatario “modificó su solicitud de Presupuestos” y logró “los recursos necesarios”, especificó el responsable de la agencia aeroespacial norteamericana.
Más allá del objetivo de regresar a la Luna, Bridenstine aseguró que el objetivo final de Trump es el de “colocar una bandera estadounidense en Marte”, una hazaña que “será un logro generacional e inspirará a todos los norteamericanos”.
Por lo tanto, la NASA planea volver a la Luna para “aprender cómo vivir y trabajar en otro mundo” y, en última instancia, “tener más acceso que nunca al Sistema Solar” con vistas a “poder llegar” al planeta rojo. Además, su administrador reafirmó que la primera persona que pise de nuevo nuestro satélite será una astronauta.
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