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Internacionales Mitos y Leyendas |

La Posada del Sol y los 40 cadáveres que esconde

Grandes cosas surgen de la imaginación de los artistas y arquitectos. Así fue como Fernando Saldaña Galván, un arquitecto español de 1900, concretó su sueño en Ciudad de México al construir La Posada del Sol.

Una reliquia arquitectónica de 500 habitaciones, un mini teatro, una capilla y un bar albergan cientos de historias y leyendas aterradoras. Lo que en un momento fue pensado para reunir a personalidades intelectuales y artistas, hoy causa escalofríos.

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Al ingresar al recinto, las sensaciones son desopilantes. Una mezcla entre íconos de la mitología griega y personajes de la Revolución Mexicana hacen que las paredes lloren humedad y los pisos griten su soledad.

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La residencia estuvo abierta por no más de 8 meses, algunos explican que se debió a las deudas que adquirió el arquitecto al construir semejante obra, otros cuentan que la masonería y los problemas políticos de la época impidieron la mantención del lugar.

 

Varias son las teorías que cuentan la historia de este glorioso y siniestro edificio. Una de ellas es la muerte de una niña, hija de trabajadores del lugar, la cual se extravió en la guardería y nunca más nadie volvió a saber de ella. Tanta fue la tristeza que construyeron un altar en el sitio donde murió, podemos ver un vestido de niña colgado rodeado de juguetes, golosinas, flores y fotografías ya casi invisibles. En sus paredes se pueden ver extraños dibujos y frases escritas por niños difíciles de entender. El fantasma de la niña, según dicen, recorre las habitaciones pidiendo que nadie la olvide, golpeando puertas, abriendo y cerrando ventanas, esperando que alguien la acompañe a jugar, o le calmen su miedo estremecedor de seguir perdida en ese espacio tan frío y tenebroso.   

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Existen otros altares macabros como el de la habitación bloqueada por piedras, el cual está compuesto por cabezas de muñecas, y el nicho escondido detrás con forma de tumba en el cual encontraron una cruz dibujada y otra de madera. Vecinos del lugar aseguran escuchar llantos y gritos de niños por las noches, pedidos de auxilios que no cesan hasta el amanecer.

 

Hay quienes afirman que dentro de los túneles escondidos entre paredes de doble concreto hay cráneos y restos de huesos de al menos cuarenta personas, esto se puede deber a los rituales de sacrificio humano que practicaban los masones o también, a las torturas sangrientas y desapariciones de cientos de jóvenes durante la época de la represión estudiantil mexicana ubicada en los años setenta, de la mano del “Negro Durazo”, nefasto jefe de policía de ese momento.

También se dice que su dueño se suicidó ahí mismo, colgándose de la campana de la capilla, justo al frente de la escultura de San Francisco de Asís y el lobo. Otros dicen que el arquitecto sólo murió de una gran neumonía agravada por su avanzada edad.

 

El presente y el futuro de este lugar aún son inciertos. Hoy en día, se utiliza para como set para realizar producciones audiovisuales. Dicen que en un futuro va a ser demolido por la falta de conservación. Esperemos que lo reestructuren y le devuelvan la vida como centro cultural de las artes, tal como soñaba su creador.

 

Ubicado en la calle de Niños Héroes 139 y Doctor Navarro,  colonia Doctores, en contra esquina de las oficinas del Tribunal Superior de Justicia.

 

La verdad detrás de la embrujada “Hill House”

 

 

Por Valentina Klingler

 

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