En la Corte Federal el método usado es el de la inyección letal. En qué consiste, cómo se aplica. Qué otros métodos hay. El jurado deberá retomar las deliberaciones desde este lunes para definir la situación de Seyfullo Saypov, el terrorista uzbeko que alquiló un camión para asesinar personas en un paseo turístico de Nueva York. De los fallecidos, cinco son rosarinos.
La condena a muerte en Estados Unidos es legal en 27 estados y en 24 no (son 50 estados más el Distrito Federal). Los métodos de ejecución y los crímenes sujetos a la pena capital varían en cada estado y han cambiado con el paso del tiempo.
Pero sin dudas, el método más común desde 1976 es la inyección letal y el elegido en la esfera federal como pena capital. Es el más utilizado, aunque existen otros autorizados como secundarios: se usan si no se puede aplicar el primero. Asimismo, hay estados que todavía autorizan otros como la silla eléctrica, la cámara de gas, el ahorcamiento y el escuadrón de fusilamiento.
Esta cuestión, tiene mucho que ver también con la dificultad de algunos estados para conseguir los fármacos, por la resistencia de algunas compañías para proveer al Estado de las drogas necesarias para la ejecución del reo.
El estado con más ejecuciones es Texas, seguido lejos por Oklahoma y Virginia. Desde 1976, 1381 ejecuciones se hicieron con la inyección letal, 163 por electrocución (está permitido en 8 estados), 11 por gas letal (permitido en 3 estados), 3 en la horca y 3 en el pelotón de fusilamiento.
Cómo se aplica la pena de muerte con inyección letal
Cuando se utiliza este método, generalmente la persona condenada es atada a una camilla, y un personal del equipo coloca varios monitores cardíacos en la piel.
Luego se insertan dos agujas (una es de respaldo) en las venas utilizables, generalmente en el brazo del prisionero, conectadas a unos tubos, que son goteos intravenosos. El primero es una solución salina que comienza inmediatamente, sirve para constatar que todo esté en correcto funcionamiento y se pide la orden a la autoridad presente para proseguir. Generalmente, se levanta una cortina que permite ver a través del vidrio a los voluntarios que se anotaron para presenciar el hecho.
El proceso continúa distinto dependiendo si el estado utiliza una sola droga o varias para la ejecución (esto varía según lo que se pudo conseguir, un gran problema que tienen los estados al respecto).
En las ejecuciones con una droga se inyecta una sobredosis de Pentobarbital. En las otras, se inyecta primero un sedante (tiopenthal sódico o midazolam) que se supone pone al prisionero a dormir. Luego se coloca un medicamento paralizante como el bromuro de vecuronio o bromuro de pancuronio que paraliza todo el sistema muscular y detiene la respiración. Finalmente, el cloruro de potasio detiene el corazón, llegando a la muerte por una sobredosis anestésica, y un paro cardiorrespiratorio mientras la persona condenada esta dormida.
Por ética médica los médicos sólo participan de las ejecuciones para certificar la muerte. Esto también ha traído muchos problemas de desconocimiento y errores en las ejecuciones, lo que se traduce en todo tipo de complicaciones y muchas veces padecimientos de quienes son ejecutados.
Este método, es el que se le debería aplicar a Seyfullo Saipov si el jurado de los 12 lo decide, tras asesinar a 8 personas (entre ellas 5 rosarinos que fueron con sus otros 5 amigos de viaje a Nueva York).
La pena de muerte por silla eléctrica
La primera es construida en 1888 en Nueva York buscando una alternativa menos dolorosa a la horca. Hoy en día no es el único método de pena capital en ningún estado.
Generalmente, la persona está afeitada, atada a una silla con cinturones que le cruzan el cuerpo, se coloca un electrodo de metal con forma de casco en el cuero cabelludo y la frente, sobre una esponja humedecida con solución salina. Otro electrodo adicional se humedece y se coloca en la pierna. Se venda los ojos del reo y a la orden de la autoridad se habilitan de 500 a 2000 voltios, por 30 segundos. Se apaga, el cuerpo se relaja y tras unos minutos los médicos constatan los signos vitales. Se repite las veces que sea necesario hasta que muera. Las descripciones de los testigos son absolutamente espeluznantes.
Cámara de gas
Otros intento de encontrar un método de ejecución más humanitario, pero ha generado también polémica en varios estados.
También la persona condenada es atada a una silla en una cámara cerrada, y se coloca debajo un cubo de acido sulfúrico. A la orden del alcaide, el verdugo libera cristales de cianuro de sodio en el cubo , lo que provoca una reacción química y se le pide al prisionero que acelere la respiración. Siempre pasa lo contrario, y se evidencia dolor extremo y horror, similar al de un ataque al corazón. El prisionero muere al rato de falta de oxigeno
Fusilamiento
En 2015 Utah autorizó este método, en caso que el estado no pueda conseguir las drogas para aplicar la inyección letal. Luego otros estados lo adoptaron. La ejecución más reciente con este método fue la de Ronnie Gardner, condenado por asesinato en el 2010. El preso sopesó las ventajas e inconvenientes de cada método y se decidió por morir tiroteado, ante las malas experiencias sobre las que había leído con la inyección letal.
El prisionero está en una silla, con una lona, rodeado de sacos de arena que absorban la sangre. Se pone una capucha en la cabeza, un médico localiza el corazón y le fija un objetivo circular con tela blanca. De pie, a metros de distancia, tres a cinco tiradores apuntan al objetivo y disparan.
La horca
El día anterior se pesa al prisionero y se hace una prueba con un saco con exactamente el mismo peso. Esto es para determinar la duración exacta de la caída para garantizar una muerte rápida. Si la soga es demasiado larga podría ser decapitado y si es muy corta, podría demorar mucho en morir.
El camino hacia la muerte
En los estados donde sí existe la pena de muerte en la ley penal estatal, los acusados son juzgados por los Tribunales Estatales y en caso de ser condenado a muerte un reo, el gobernador del estado tiene la última palabra para confirmar la condena o para cambiarla por una cadena perpetua.
Cuando se trata de delitos federales, es juzgado por los Tribunales Federales, que son paralelos e independientes de la justicia de los estados (los jueces federales son nombrados por el Presidente con la aprobación del Senado de los Estados Unidos.
Cuando una persona es juzgada por un Tribunal Federal y condenada a muerte de acuerdo al Código Penal de los Estados Unidos, es el Presidente de los Estados Unidos y no un gobernador de estado el que tiene la última palabra para perdonarle la vida, sustituyendo la condena por cadena perpetua, o, por el contrario, para confirmar la sentencia y ordenar su ajusticiamiento.
Por esa razón, la pena de muerte existe en todo el territorio de los Estados Unidos, porque aunque haya estados que la hayan eliminado para los delitos estatales, incluso en esos estados existe la pena de muerte para los delitos federales; porque constitucionalmente los estados no tienen autoridad o competencias para prohibirle a los Tribunales Federales y al Presidente de los Estados Unidos que apliquen la pena de muerte en casos federales ocurridos en su territorio.
Desde 1963 y hasta el 2001 ninguna persona condenada a muerte por la justicia federal fue ejecutada. El 11 de junio, el terrorista estadounidense Timothy Ma Leigh fue ejecutado con una inyección letal por haber volado un edificio federal y haber asesinado con ello a agentes federales que estaban cumpliendo su deber y a civiles. El Presidente George W. Bush fue el que negó el perdón y confirmó la sentencia.
En 2019, William Barr, Fiscal General de los Estados Unidos, anunció que la Administración del presidente Donald Trump iba a reanudar la ejecución de reos a nivel federal, después de 16 años de la última ejecución.
En las ejecuciones, se han llegado a acreditar hasta 400 testigos para presenciar la aplicación de la pena capital en recintos carcelarios cerrados. Pena que puede llevar años o décadas de apelaciones, marchas y contramarchas antes de concretarse.
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