miércoles 21 de octubre de 2020
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Elecciones en Nueva Zelanda: Jacinda Ardern es la favorita por su gestión del coronavirus

La primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern, encabeza los sondeos para las elecciones del próximo sábado. El país, con sus cinco millones de habitantes, registró solo 25 muertes y unos 1.500 contagios de coronavirus. La OMS elogió las medidas de Ardern.

La popularidad de Jacinda Ardern entre los jóvenes de Nueva Zelanda es excepcional. Esta semana, cerca de mil estudiantes universitarios, sin barbijos, recibieron como a una estrella del rock a la primera ministra del país, que es la candidata favorita en las elecciones del próximo sábado gracias a su gestión de la pandemia de coronavirus, que fue elogiada en todo el mundo.

La carismática dirigente laborista, de 40 años, posó con decenas de simpatizantes a cara descubierta en su último acto de campaña, sosteniendo a algunos por los hombros. Una muestra de que las reglas de distanciamiento por la pandemia de Covid-19 no se aplican en el país.

Jacinda-Ardern
Su estrategia de campaña, en la que las referencias constantes a los éxitos en materia de salud eclipsaron totalmente las cuestiones políticas, funcionó.

Su estrategia de campaña, en la que las referencias constantes a los éxitos en materia de salud eclipsaron totalmente las cuestiones políticas, funcionó.

Estas imágenes despreocupadas, que ilustran los muy buenos resultados del gobierno en la lucha contra el coronavirus, son más importantes para Ardern que cualquier discurso. Su estrategia de campaña, en la que las referencias constantes a los éxitos en materia de salud eclipsaron totalmente las cuestiones políticas, funcionó. Las encuestas la acreditan con una sólida ventaja sobre el Partido Nacional de Judith Collins.

Ardern posó con decenas de simpatizantes a cara descubierta en su último acto de campaña, sosteniendo a algunos por los hombros. Las imágenes despreocupadas ilustran los muy buenos resultados del gobierno en la lucha contra el coronavirus.

Nueva Zelanda, con sus cinco millones de habitantes, registró solo 25 muertes y unos 1.500 contagios de coronavirus y su estrategia fue elogiada por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Con excepción de las fronteras cerradas y de la recesión económica, la vida en Nueva Zelanda volvió ser como antes del golpe de la pandemia. La población puede moverse sin restricciones y asistir sin miedo a los estadios y a los bares.

¿Quién es la otra candidata?

La rival de Ardern es Judith Collins, exministra de Policía, de 61 años. Mientras la primer ministra del país celebraba con estudiantes, Collins participaba en las afueras de Wellington en una reunión de campaña junto a unos treinta seguidores.

En julio tomó las riendas de la oposición -se convirtió en la cuarta jefa del Partido Nacional en tres años- pero solo se le atribuye 31% de las intenciones de voto, es decir, 16 puntos menos que el resultado obtenido por la formación conservadora en su última victoria en 2014.

Nueva Zelanda, con sus cinco millones de habitantes, registró solo 25 muertes y unos 1.500 contagios de coronavirus y su estrategia fue elogiada por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Collins ataca al gobierno por los fallos en los controles fronterizos que provocaron la segunda oleada epidémica en julio y sostiene que su partido será mucho más competente para dirigir la reactivación de la economía.

udith Collins,
La rival de Ardern es Judith Collins, exministra de Policía, de 61 años y líder del Partido Nacional conservador, que tiene la mayoría de afiliados en Nueva Zelanda.

La rival de Ardern es Judith Collins, exministra de Policía, de 61 años y líder del Partido Nacional conservador, que tiene la mayoría de afiliados en Nueva Zelanda.

Pero la segunda ola, que provocó el aplazamiento de las elecciones un mes, ya fue controlada y la credibilidad del Partido Nacional en materia de finanzas se vio socavada por errores en sus propuestas presupuestarias.

Si bien la victoria de los laboristas parece una evidencia, el suspenso gira en torno a si el partido logrará obtener los 61 escaños necesarios para gobernar en solitario o si deberá formar una coalición, como hizo en 2017 con el Partido Verde y el conservador New Zealand First, formación del viceprimer ministro Winston Peters.