La ciudad de Lviv, al oeste de Ucrania, reforzó la seguridad desde el martes cuando sonó la sirena que advertía por posibles bombardeos rusos, en medio de una invasión rusa que comenzó hace tres semanas por órden del presidente Vladimir Putin. En Lviv, hay más patrullajes, los monumentos empiezan a ser tapados y cercados -para quedar protegidos si hay explosiones en edificios cercanos- y los militares comienzan a armar barreras con bolsas de arena y a montar puestos con tanques en zonas estratégicas.
En uno de estos puestos, un oficial borró las fotos que había tomado el enviado especial de AIRE, Germán de los Santos. "Es complejo para la prensa trabajar y no permiten tomar imágenes de los preparativos militares. Hay un despliegue militar muy importante en la ciudad. No es sencillo el trabajo periodístico", contó el periodista en diálogo con Luis Mino en Ahora Vengo.
El periodista explicó que estaba tomando registros fotográficos en un puesto militar que tenía "como una especie de barricada con todas lonas de camuflaje". Los oficiales ucranianos le retuvieron el celular y le borraron las fotos, bajo el argumento de que era un puesto militar estratégico. "No se le puede sacar foto a casi nada de lo que es militar", dijo de los Santos.
En Lviv, desde las 19 hay toque de queda. La gente no sale a la calle y las luces deben permanecer apagadas. Temen la llegada de los ataques de Rusia, que ya están ocurriendo en ciudades como Kiev y Mariúpol.
“La gente que llega de Kiev está desesperada”
Germán de los Santos contó que comparte el hotel en Lviv con ucranianos que escaparon de Kiev, la ciudad asediada por las fuerzas rusas. En Ucrania, la cantidad de refugiados ascendió a tres millones de personas.
"Están desesperados y descreídos de que Ucrania va a recibir una ayuda. Creen que se las tienen que arreglar por ellos mismos", dijo el periodista. Por esto, el sentido del patriotismo cobra cada vez más fuerza. "El gobierno exalta el patriotismo para mantener a la gente unida", afirmó de los Santos.
En una biblioteca del centro de Lviv, un grupo de cien ucranianas confeccionan tela de camuflaje para los tanques ucranianos. Muchas de ellas tienen a sus maridos en el frente.





