El patriotismo se transforma, muchas veces, en un arma. Sirve para mantener a la población comprometida y sobre todo alerta cuando hay una guerra. Fue Winston Churchill en una Inglaterra resignada a ser invadida por los nazis, cuando ante la Cámara de los Comunes dijo la frase que se transformó en un eslogan: “Sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor”. Ese nervio que se toca en situaciones límite apuesta a cerrar filas contra el enemigo y busca que no se abran grietas políticas a nivel interno.
Esta estrategia, delineada desde un principio por el presidente ucraniano Volodímir Zelenski -un exactor, que se lo considera muy hábil a nivel mediático-, queda expuesta todo el tiempo en Ucrania. Los canales de televisión transmiten propagandas en la que convocan a los hombres a sumarse como voluntarios para luchar. Hay mensajes para todos, y sobre todo contra el principal enemigo: Vladimir Putin.
Unas horas después de que el martes sonaran las sirenas que alertaban bombardeos en Lviv, el centro de la ciudad se vio conmocionado por el sepelio de seis soldados de la base militar de Yavoriv, a 20 kilómetros de este lugar, que ocurrió el domingo pasado. La ceremonia de despedida de los soldados se hizo en una de las principales iglesias de Lviv, la de San Bernardino, que tiene más de 300 años.
Los medios de prensa fueron avisados de que allí se realizaría el sepelio. Durante la mañana todas las cadenas de televisión internacionales transmitían la ceremonia. La imagen que se pretendía mostrar era la de un pueblo honrando a los soldados que pelean en el frente.
La otra postal que el gobierno difundió a través de las redes sociales era la de “terrorismo” ruso. Un hospital en Mariúpol, que albergaba a refugiados de esa zona, desapareció tras un ataque con misiles. “Esto no es fake news”, repetían periodistas ucranianos, también comprometidos con la guerra. El único que tenía esa información era el gobierno ucraniano. Nadie la pudo confirmar.
No se sabe aún cuántas personas murieron. Mientras las negociaciones políticas entre Rusia y Urania se volvieron a congelar, según los diarios ucranianos, el presidente Zelenski salió a decir que los países que rechazan la invasión de Vladimir Putin deben considerarlo como un terrorista.
Una mujer anciana que pasaba por la plaza San Bernardino se detuvo y besó el féretro de un soldado que nunca conoció en su vida. Estos gestos de patriotismo son los que busca energizar el gobierno en todo momento en una ciudad que aún no sufrió un solo bombardeo, pero es clave en la guerra, porque allí se concentran los que huyen de los bombardeos. Estar fuera del alcance de las bombas genera también otros problemas.
Los ucranianos que viven en Lviv cumplen las restricciones impuestas por la guerra, pero nadie sabe qué pasará si alguna bomba impacta en este sitio histórico, considerada la Viena de Europa del este. La incertidumbre y el temor a ser parte de forma directa del conflicto es palpable. El alcalde de Lviv, Andriy Sadovyi, alertó a la población tras el alerta de bombardeo que “deben entender que las bombas están más cerca que nunca. Y advirtió a los países de la Unión Europea que “Rusia ya está en sus fronteras”.
Esa búsqueda para exaltar el patriotismo en medio de la guerra se hizo visible también en un acto cargado de belleza, como fue el recital que dio el miércoles la filarmónica de Kiev, una de las orquestas más reconocidas del mundo, en repudio a la guerra.
Los músicos se instalaron en una plaza del centro de Lviv, a unos metros de una pista de patinaje sobre hielo pública (hoy desierta) donde el miedo a las bombas es visible con las bolsas de arena en los edificios de la zona. Los empleados del municipio de Lviv taparon las estatuas con telas y plástico para protegerlas de los escombros que podrían caerles por el estallido de una bomba. También se taparon los frescos de las iglesias que están en las fachadas.
Los músicos estaban vestidos con las camisas blancas con bordados rojos, que son tradicionales en Ucrania, y lo primero que tocaron fueron los himnos de Ucrania y de Europa. Desde que comenzó la guerra esta orquesta viene haciendo este tipo de actos pacíficos de protesta.
Las mujeres que "tejen" tela de camuflaje para los tanques ucranianos
A unos 200 metros de allí, más de un centenar de mujeres de la biblioteca municipal de Lviv confeccionan tela de camuflaje para los tanques de guerra ucranianos. En ese edificio antiguo de tres pisos, las mujeres se organizaron desde hace 15 días para colaborar en la guerra. Anastasia, una joven universitaria de 25 años, cuya familia vive en las afueras de Kiev, cuenta que “todos buscan ayudar desde algún lugar”.
Las telas que llegan a esa biblioteca son donaciones que se reciben en muchas escuelas. Los géneros se acopian y se cortan en listones. No pueden ser colores fuertes, sino sobre tonos que van entre el marrón y el negro y también algún amarillo. Se usan unas redes que se instalan en unos bastidores en lo que antes eran los salones de lectura. Y las mujeres empiezan a anudar y a atar los pedazos de telas. Lo que queda es una malla de camuflaje que pueden usar tanques, blindados y también puestos de control para evitar ser advertidos.
Anastasia, que es una de las coordinadoras de esta iniciativa, advirtió que “la gente logra sentir con este trabajo que es útil en ese momento. Muchas de las mujeres que ayudan aquí tienen a sus maridos en el frente. Y esta actividad es una forma de estar ocupados y sentir que uno está comprometido”.
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