menu
search
Internacionales Ucrania | Kiev | AIRE en Ucrania

AIRE en Ucrania: la historia de Dima, el ucraniano que ayuda a los refugiados y ahora dice que es "sabalerro"

A Dima lo conocí llorando en un estacionamiento, unos minutos después de ingresar a Ucrania. Acababa de despedirse de su hijo de 17 años que cruzó la frontera a Polonia. Le pregunté cuánto me cobraba para llevarme a Lviv y puso el ceño fruncido. Nada. Arrancamos el viaje.

En el mismo lugar que lo conocí fue la despedida. Nos dimos un abrazo y prometimos que alguna vez iríamos a pescar juntos en el río Paraná en Santa Fe, o en el río Dnieper en Kiev. Con Dmitrov, Dima, compartimos tres semanas en Ucrania, un tiempo que pareció mucho más largo, quizá por los momentos que pasamos, algunos de ellos cargados de tensión. Situaciones complicadas en la que cada uno trató de contener al otro.

A Dima lo conocí llorando. Acababa de despedirse de su hijo de 17 años que cruzó la frontera a Polonia. Unos minutos después de que yo entrara. Un policía ucraniano me contactó con Dima. Desorientado después de cruzar la frontera le pregunté dónde podía conseguir a alguien que me lleve a la ciudad de Lviv. El policía era joven y me miró con cierta compasión y después de revisar mi pasaporte me llevó a un estacionamiento donde un hombre rubio, con la barba crecida, de lentes, despedía a su hijo que partía hacia Polonia.

Embed

El policía le preguntó si regresaba a Lviv y si podía llevarme. El joven uniformado le dijo que era periodista. Dima agarró el único bolso que llevaba y lo cargó en el baúl. Le pregunté cuánto me iba a cobrar y puso el ceño fruncido. Nada. Arrancamos el viaje. Para mi era todo nuevo y tenía cierta desconfianza que me llevara un hombre que no quería cobrarme por el viaje en un país en guerra, en el que las necesidades y los rebusques se transformaron en la vida real.

dima ucrania 3
Dima es fisioterapeuta, pero desde que comenzó la guerra, se dedica a ayudar a los refugiados a llegar a la frontera con Polonia y a llevar provisiones a los civiles que forman parte de la

Dima es fisioterapeuta, pero desde que comenzó la guerra, se dedica a ayudar a los refugiados a llegar a la frontera con Polonia y a llevar provisiones a los civiles que forman parte de la "resistencia".

Lo primero que hizo Dima cuando salimos a la ruta fue llamarla a su madre en Haifa (Israel), para contarle que un periodista estaba en su auto. Me pasó el teléfono y hablé con su madre que rogó que me cuidara. Fue muy amable y dijo que su hijo era una buena persona. Con el teléfono en altavoz en medio de Ucrania, Dima sonreía y repetía la palabra “Mamá” y movía su cabeza con resignación. Su madre después volvería a aparecer a cada momento por el teléfono. “Desde que comenzó la guerra me llama dos veces al día”, cuenta Dima, de 50 años y tres matrimonios. Es una madre judía que no puede dejar de estar pendiente de su hijo, insiste. Su hermano murió en un accidente automovilístico en Israel y Dima es el único hijo.

Cuando llegamos a Lviv, después de una hora y media, mientras transmitíamos por Aire de Santa Fe desde la ruta, Dima me dejó a unas pocas cuadras del Media Center, un bar convertido en el sitio donde los periodistas gestionan las acreditaciones oficiales ante el gobierno ucraniano. Lviv me sorprendió porque en pleno mediodía había mucha gente en la calle. No parecía una ciudad en un país en guerra. Pero las primeras impresiones cambian. Le agradecí haberme llevado hasta allí y quedamos en contacto a través de nuestros teléfonos.

Me preguntó cuáles eran mis planes en Ucrania. Le dije que quería ir hacia Kiev. Me miró y me pidió que me cuidara porque los bombardeos la transformaron en una ciudad muy peligrosa. Dos días después me envió un mensaje a través de Katia, una amiga que hablaba español y sería luego traductora de algunas entrevistas a través del teléfono, un método poco ortodoxo pero que funcionó bien. “Dima me dijo que va a ir mañana hacia Kiev a llevar unos alimentos y medicamentos para los refugiados. Si quieres puedes ir con él”, planteó. Le dije que si inmediatamente. Estaba viendo la forma de ir a Kiev en tren. Pero no era tan fácil.

DIMA UCRANIA 2
Dima realiza viajes hasta la frontera con Polonia con civiles que huyen de la guerra.

Dima realiza viajes hasta la frontera con Polonia con civiles que huyen de la guerra.

Este hombre de 50 años de golpe quedó desempleado -la clínica en la que trabaja cerró momentáneamente- porque a nadie le preocupan sus huesos y músculos cuando las bombas pican cerca. Su historia es similar a la de muchos ucranianos, con un pasado cargado de desencuentros. Dima, de familia judía, nació en Rusia, donde vivió hasta los 15 años, cuando su familia se mudó a Kiev. Estudió en Ucrania bajo el rigor de la Unión Soviética y luego emigró con su madre y hermano a Israel. Pero allí no pudo revalidar su título otorgado en la URSS, por lo que dos años después regresó a Kiev.

Aunque es ruso, el recuerdo que tiene de Moscú y el gobierno comunista no es nada bueno. Después de mucho esfuerzo logró comprarse un departamento en el barrio de Shevchencovsky, en las afueras de la capital ucraniana. Allí pasamos nuestra primera noche en Kiev, donde no había nada de comida salvo media botella de vodka y café. Es un departamento de una habitación pero que tiene tres camas, porque en el living también se duerme. Dima ayuda a la gente que quiere irse de Ucrania. Ese es su trabajo ahora. Él lo denomina “voluntario”. Logró que el municipio de Dubno le expidiera un carnet de voluntario para que los militares no lo interpelen tanto en los check point, algo que no sirvió de mucho.

dima ucrania
Después de mucho esfuerzo, Dima logró comprarse un departamento en un barrio de las afueras de la capital ucraniana, donde Germán de los Santos pasó su primera noche en Kiev.

Después de mucho esfuerzo, Dima logró comprarse un departamento en un barrio de las afueras de la capital ucraniana, donde Germán de los Santos pasó su primera noche en Kiev.

En ese departamento modesto han estado familias de paso durante las últimas cuatro semanas. Muchas de Brovary, donde vivía su pareja Hira, que es ginecóloga. La clínica en la que trabajaba en esa ciudad -la primera que sufrió los bombardeos y hoy está fracturada entre las tropas rusas y ucranianas- cerró. Ahora, Hira trabaja en un hospital en el pueblo de Dubno, que queda a 600 km de Brovary, donde las bombas cayeron por primera vez el sábado pasado.

Dima duerme donde le den un lugar fuera de Kiev, donde tiene su casa. Si no consigue que alguien lo albergue duerme en el auto en las estaciones de servicio dentro de su camioneta Mitsubishi, cuya caja de cambio falla desde hace días. Dos veces por semana lleva medicamentos a las autodefensas de Kiev, conocidas como la resistencia. Son remedios que consigue su mujer en Dubno y a los milicianos les sirve porque son escasamente asistidos por el gobierno. Dima dice que es más útil llevando familias a la frontera y proveyendo de medicamentos y comida a la resistencia que empuñar un arma. Como no se consiguen chalecos antibalas en Ucrania, un grupo de amigos empezó a fabricar unos artesanales. Dice que probará uno de esos chalecos.

La ayuda que nos dio sobre todo en un principio fue clave para arrancar la cobertura de Aire de Santa Fe en Ucrania donde es complejo planificar cuestiones logísticas. Luego se convirtió en un trabajo para Dima. Sus expresiones cuando recibía las alertas de bombardeos cuando viajábamos por la ruta quedarán grabadas en mi memoria. Le mostré varias cosas de Santa Fe y de Argentina, porque no tenía idea. Él es hincha del Shajtar, que iba puntero en el campeonato antes de que se suspendiera el torneo por la guerra. Los colores del Shajtar son anaranjado y negro. Yo le mostré, por supuesto, cuando Colón salió campeón.

Otro recuerdo es cuando su madre lo llamaba por teléfono preocupada porque estaban en Kiev y Dima, aterrado como yo por los bombardeos y los disparos que se escuchaban en Brovary, le mentía y le decía que no podía hablar porque estábamos en el hotel y yo necesitaba silencio para escribir. Hay decenas de capítulos sobre la historia de este hombre que ahora dice que es “sabalerro”.