En tanto, los incendios que se habían desatado en campos de los departamentos 9 de Julio y Vera, en el norte de Santa Fe ya fueron controlados. Concretamente, el organismo nacional indicó que el fuego de Los Amores y Cañada Ombú (en Vera) estaba contenido, mientras que en Intiyaco (Vera) estaba circunscripto a un sector y en San Bernardo (9 de Julio) estaba contenido.
Las hectáreas afectadas en Santa Fe
El SNMF precisó que desde el 1° de enero de este año hasta el 15 de septiembre se reportaron oficialmente 74 focos de incendios en la provincia de Santa Fe que afectaron un total de 28.950 hectáreas. En Entre Ríos, la situación fue aún peor, con 165.108 hectáreas devoradas por el fuego.
En ambas provincias, la Nación desplegó dos aviones hidrantes, un avión observador del SNMF, dos helicópteros del Ejército, brigadistas de Parques Nacionales, brigadistas forestales de Policía Federal Argentina y de la UMRE del Ejército.
El mapa del fuego en Argentina
Además de Santa Fe y Entre Ríos, otras 12 provincias se vieron afectadas por los últimos incendios: Córdoba, Jujuy, Tucumán, Buenos Aires, Salta, Catamarca, Corrientes, La Pampa, Santiago del Estero, Chaco, San Luis y Mendoza. Prácticamente todo el país sufrió las consecuencias de la prolongada sequía. Siete de ellas aún tenía focos activos de fuego.
Como continuidad de las acciones presentadas a la Corte Suprema de Justicia de la Nación por los incendios en el delta del Paraná, las jurisdicciones que integran el Comité de Emergencia Ambiental (CEA) se reunieron para informar los avances más destacados desde el último encuentro, realizado la semana pasada, también bajo modalidad virtual.
Como principales novedades se destacan los focos de incendio de importancia que se registraron en la provincia de Santa Fe, por lo que se retomaron los operativos y se incrementó el personal para sofocarlos. Allí trabajan 50 brigadistas con el soporte aéreo de dos aviones hidrantes y dos helicópteros. Por su parte, la ciudad santafesina de Rosario continuó con la campaña de divulgación y capacitación sobre humedales.
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En Entre Ríos también se generaron nuevos focos de incendio que fueron afrontados con aviones hidrantes. Además, las autoridades provinciales y municipales indicaron que se observaron actividades de maquinaria pesada y desmontes en diferentes puntos de las islas del ejido del municipio entrerriano de Victoria, por lo que se realizaron inspecciones, se ordenó paralizar las obras y se labraron las actas de infracción correspondientes.
Algunos impactos ambientales del fuego
Sobre el medio biológico: el fuego genera una alteración significativa en el sistema natural que provoca: la pérdida de biomasa, estructura vegetal, fragmentación de hábitats y pérdida de especies endémicas de la región. Se ven afectados los servicios ecosistémicos que brindan los distintos ambientes, como los valiosos servicios que aportan humedales y bosques.
El impacto más notorio sobre la fauna se presenta en la pérdida de su hábitat y nichos ecológicos, reduciendo la diversidad y su abundancia relativa, con un efecto prolongado en el tiempo luego del fuego. Por otro lado, mientras la destrucción de los hábitats de los animales afecta fuertemente a las especies con menor movilidad, otras escapan del incendio refugiándose en otros sitios. A su vez, generan una presión sobre el nuevo ambiente en el que se refugian y provocan desequilibrios en el ecosistema. Asimismo, la competencia entre especies es mayor, escasean fuentes de agua y especies para la alimentación, afectando consecuentemente las redes tróficas del sistema.
Bajo otra perspectiva, la biomasa en combustión genera transferencia de calor al sistema suelo. Los organismos del y los procesos relacionados al fuego están fuertemente condicionados al régimen térmico e hidrológico del medio en que habitan. La temperatura que va tomando el suelo en profundidad depende de la intensidad del fuego, de la carga de combustible vegetal, de la duración del fuego y de la humedad retenida en el suelo.
Finalmente, las alteraciones biológicas se inician a un rango de 40-70ºC con la degradación de las proteínas y la muerte de los tejidos. La muerte de las semillas puede ocurrir en un rango de 70-90ºC, dependiendo del tipo de organismos. La muerte de microorganismos ocurre a temperaturas entre 50-120ºC, siendo los hongos menos resistentes que las bacterias. Los microorganismos facilitan el ingreso de importantes nutrientes a las plantas y están involucrados en la sustentabilidad de un suelo en términos de almacenamiento, ciclado de nutrientes y procesos biogeoquímicos de un ecosistema.
Si bien hay muchas variables que influyen en la forma en que los incendios impactan, como tipo de suelos, contenido de agua, tiempo de exposición, vegetación, entre otros, podemos mencionar que las alteraciones físico-químicas ocurren a temperaturas más altas que las biológicas. La materia orgánica comienza a experimentar cambios internos en un rango de 200-310ºC, aunque puede empezar a consumirse a temperaturas más bajas.
A temperaturas mayores a 300ºC se consume casi todo el mantillo y a los 450ºC la materia orgánica. En fuegos de severidad baja, la temperatura del suelo no supera los 130ºC en superficie y 50ºC a los 5 cm. Cuando ocurre un calentamiento severo del suelo, la temperatura puede ser cercana a los 700ºC en la superficie, algo mayores a los 250ºC a los 10 cm y puede exceder los 100ºC a los 20 cm de profundidad.
De esta manera, se generan condiciones que favorecen la degradación del suelo: mayor exposición a condiciones climáticas extremas, aumento en la tasa de mineralización del humus y pérdida de la estabilidad de los agregados, aumento en el escurrimiento superficial, aumento en la susceptibilidad a la erosión y a la compactación, disminución en la capacidad de almacenaje de agua, entre otras cosas.
Por otro lado, la pérdida de nutrientes está en función de la severidad del fuego. En este sentido, la velocidad de liberación de nutrientes por la quema es mucho mayor a la del proceso biológico, y esos nutrientes no pueden ser captados por la comunidad vegetal a la velocidad de liberación. Los procesos claves durante e inmediatamente después del fenómeno son la convección de cenizas, la volatilización, mineralización, erosión, escurrimiento y lixiviación. La escorrentía superficial, puede producir el transporte de las cenizas y por lo tanto los nutrientes contenidos en ellas, a las partes bajas de los relieves ondulados e inclusive a cursos de agua superficiales que pueden tener cambios en el pH. Las columnas de humo, que se generan por corrientes convectivas o simplemente por los vientos, también transportan cenizas.





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