jueves 10 de junio de 2021
Gritos de la Tierra Santa Fe | Humedales | Bajos Submeridionales

La agenda ambiental santafesina, tironeada entre la producción y la necesidad de cuidar y conservar

Los ambientalistas advierten que el avance de la frontera agroindustrial amenaza la conservación de los últimos ambientes naturales. Además reclaman políticas educativas y de comunicación que pongan en valor el patrimonio natural de Santa Fe.

Con un territorio vastísimo que alberga diferentes ecorregiones y 800 kilómetros de costa fluvial, la provincia de Santa Fe está atravesada por numerosas tensiones socioambientales derivadas más que nada de su marcado perfil productivo, asociado a la agroindustria desde los inicios del Estado-Nación argentino.

En el Día del Ambiente, Aire Digital consultó a varios referentes sobre las problemáticas más importantes en materia socioambiental, que van desde las consecuencias del modelo agropecuario (agroquímicos, pérdida de biodiversidad, contaminación) hasta la gestión de residuos y el papel del Estado en todo esto.

Humedales, la marca santafesina

Jorge Bártoli, de El Paraná No Se Toca, mencionó que una de las mayores problemáticas en la provincia son las amenazas actuales sobre los humedales. “Entendiendo estas áreas no sólo como el territorio de islas jurisdicción de la provincia sino también los Bajos Submeridionales, los diferentes complejos lagunares como la laguna de Melincué en el sur (“un sitio Ramsar en estado de semiabandono”) y las variadas zonas denominadas como cañadas propias del paisaje pampeano santafesino", precisó.

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Los flamencos son muy frecuentes en las lagunas salinas santafesinas.

Los flamencos son muy frecuentes en las lagunas salinas santafesinas.

“Podemos resumir esta amenaza a grandes rasgos como el avance de las fronteras agropecuarias e inmobiliaria (incluyendo las ocupaciones ilegales de espacios fiscales), la sobreexplotación pesquera, la caza furtiva, el uso del fuego y la contaminación de suelo y agua”, enumeró el ambientalista.

Para Eugenio Magliocca, vocal de Parques Nacionales, las agendas ambientales en la provincia de Santa Fe (como en el país y en el mundo) hoy se debaten en tensión con los modelos productivos, algunos de ellos extractivistas y otros con menores impactos, pero también preocupantes. “El río Paraná, los humedales, la utilización de agroquímicos, el ganado vacuno, las industrias contaminantes, la basura, son ejes abordados en este último tiempo como nunca antes”, dijo.

Biodiversidad y zonas naturales

En opinión de Andrés Pautasso, director del museo Florentino Ameghino, un tema central a la hora de hablar de ambiente en Santa Fe es la protección de los Bajos Submeridionales por la magnitud de la superficie que tiene y lo que significa para la provincia.

“Estamos transitando una pandemia que tiene su origen en la alteración y destrucción de ecosistemas, entonces pienso que no podemos seguir en el mismo camino. Los Bajos son uno de los últimos paisajes con poca alteración que quedan en la provincia, son además uno de los últimos refugios de biodiversidad y a futuro serán clave para la persistencia de muchas especies” argumentó el especialista.

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En ese punto, Pautasso insistió con la necesidad de pensar el desarrollo regional desde otra perspectiva: “Lograr trabajo, seguridad y salud de las personas, especies y ecosistemas teniendo a la biodiversidad como recurso para lograr el desarrollo de la comunidad”, explicó.

Para César Massi, naturalista experto en nativas, existen un montón de problemas ambientales, todos derivados de las consecuencias de la Santa Fe hiper productivista por sobre la Santa Fe verde. “Se ha privilegiado un perfil desmedidamente productivista en desmedro de cualquier atisbo de conservación del paisaje natural”, advirtió.

En ese punto aparecen los Bajos Submeridionales y la obsesión para que sea una pampa ganadera. "Las quemas que nos afectan en los humedales por el avance de ganadería de islas y la contaminación de casi todos los cuerpos de agua por la actividad agropecuaria o de los frigoríficos”, señaló.

Agroquímicos en el corazón agrícola del país

Bartolí recordó el gravísimo tema del uso de agrotóxicos, asociado al modelo productor agrícola, una práctica “que afecta no sólo a los pobladores rurales, las escuelas rurales y a las poblaciones del interior de la provincia sino que llega hasta la mesa de todos los habitantes vehiculizados en sus alimentos y hasta encontramos su presencia en los cursos de agua menores que terminan siendo afluentes del río Paraná”. Asociado a esto, subrayó que los productos OGM (genéticamente modificados) “se difunden cada vez más para consumo masivo”.

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En una provincia como Santa Fe, el manejo de los agrotóxicos representa un eje fundamental de cualquier política de ambiente.

En una provincia como Santa Fe, el manejo de los agrotóxicos representa un eje fundamental de cualquier política de ambiente.

Gestión de residuos y contaminación

La disposición final de todo tipo de residuos es otro eje socioambiental que atraviesa el territorio. Bártoli recordó que la basura tanto domiciliaria como industrial va a parar a rellenos sanitarios, pero también a cavas, basurales a cielo abierto, soterramientos clandestinos y a los cursos de agua. “Reducir, reciclar y reutilizar son algunas de las consignas en las que hay que avanzar”, puntualizó.

También mencionó “los crecientes problemas de contaminación en el cordón industrial rosarino”, así como el pasivo ambiental que dejan las empresas que por diferentes motivos cierran sus puertas.

El papel del Estado

En opinión de Magliocca, de Parques Nacionales, las recientes sanciones de la de educación ambiental, la ley Yolanda y el acuerdo de Escazú, así como el inventario de humedales que realiza Santa Fe y la ampliación de zonas protegidas dan la pauta que hay gobiernos “activos en la problemática. “Esto y la articulación entre los diversos niveles del Estado abre panoramas alentadores”, señaló.

“En un contexto global por demás de complejo, es menester que todas las acciones se conviertan en políticas de Estado concretas, rápidas y efectivas, estableciendo el derecho ambiental, como un principio para lograr la justicia social. Sin uno, no existe el otro, como bien remarcaba Juan Domingo Perón allá por 1972”, concluyó Magliocca.

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Bártoli, por su lado, consideró en relación al papel del Estado en la defensa del ambiente que en la situación actual el Estado es parte del problema y no de la solución. “Hay que invertir esta ecuación y avanzar con leyes, una justicia capacitada y proactiva, organismos de control con recursos y apoyo, planes de reconversión adecuados, planes de generación de energías renovables, promoción de cosas básicas como el reciclado y la reducción de determinados consumos. La lista de posibilidades en el rol del estado es interminable” sintetizó el ambientalista.

Difundir y conocer para querer y cuidar

Massi consideró que existe una supresión en la mente de los santafesinos de nuestro paisaje que viene de la mano de nuestro perfil productivo ligado al campo, donde el monte es un enemigo, no sabemos que hay playas, lagunas y bosques y pensamos que Santa Fe es industria, Hidrovía o vacas. “Es una provincia pensada exclusivamente desde la producción, sin atisbo de construcción de una identidad ambiental”, razonó.

Por su parte, Bártoli dijo que no recuerda nunca jamás haber visto una campaña publica de difusión y educación sobre nuestro patrimonio natural y la necesidad de protegerlo. “Veo cada dos años una montaña de dinero derramada obscenamente en campañas políticas. Creo que la educación es la base de todo”, insistió.

Para Magliocca, la aprobación de la ley de educación ambiental “y su rápida aplicación” son pasos claves “para lograr sujetos informados, críticos y con conocimientos: no se protege aquello que no se conoce”.