lunes 17 de enero de 2022
Gritos de la Tierra Humedales | Bajante | Río Paraná

2021, otro año marcado por la bajante, la sequía y las quemas en las islas del Paraná

La crisis ecológica que atraviesa la región, con una larga bajante y constantes incendios, parece no tener fin y provoca serios impactos socioambientales. El análisis de un año muy complejo.

Como la pandemia, la secuencia feroz de sequía, bajante extrema del Paraná e incendios en todo el valle de inundación y el Delta del río parecen no tener fin. Las escenas repetidas de llamas en el horizonte y humo en el aire se superponen desde hace dos años con la de un río que parece un campo seco donde los verdes han dejado paso a los grises y a los marrones. Con al menos 760.000 hectáreas quemadas sobre un total de 2,3 millones, la crisis de incendios en el Delta ya se cargó casi la mitad de este valioso humedal, clave para garantizar la provisión de agua dulce y aire puro a la región más poblada de Argentina.

La declaración de la emergencia hídrica y la frustración por no haber podido avanzar en el Congreso con una Ley de Humedales, cuyo contenido había sido consensuado entre amplios sectores ambientalistas, académicos y políticos, también marcaron la agenda.

A nivel nacional, la discusión ambiental de 2021 estuvo caracterizada por las masivas movilizaciones contra la megaminería primero en la provincia de Mendoza y luego de Chubut. En los últimos días, la aprobación por parte del gobierno nacional de la exploración petrolera offshore frente a la costa de Mar del Plata sumó más tensión social y ratificó que, más allá de algunas palabras de ocasión, el Ejecutivo sigue apostando a subsidiar e invertir en combustibles fósiles, el sector más responsable del calentamiento del planeta.

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La bajante extrema en la cuenca del Paraná llevó al río a su nivel más bajo en 70 años.

La bajante extrema en la cuenca del Paraná llevó al río a su nivel más bajo en 70 años.

Humedales, al rincón

Los dos últimos años se encadenaron en una sucesión de incendios que, sin prisa y sin pausa, se cargaron al 40% de las Islas del Delta del Paraná. Así se desprende de un análisis de datos del museo de Ciencias Naturales Antonio Scaso de San Nicolas, según el cual en 2020 hubo unos 40.000 focos de calor en la zona Piecas (desde la ciudad de Santa Fe al norte hasta Escobar, en la provincia de Buenos Aires, al sur), a los que se sumaron unos 13 mil focos más este año.

Si se toma como referencia el cálculo que hacen los especialistas del museo, que consideran que cada foco quema en promedio unas 14 hectáreas, este año se pulverizaron unas 182.600 hectáreas, el 8% del territorio. Si se suman las quemas del año pasado (560.000 hectáreas) en dos años se quemaron al menos 742.000 hectáreas, el 40% de ese humedal. Igual que 41 veces la superficie de la ciudad de Rosario.

A pesar del drama evidente, la Ley de Humedales no logró avanzar en el Congreso de la Nación: el dictamen que tuvo mayoría en noviembre de 2020 en la comisión de Recursos Naturales de Diputados perdió estado parlamentario al renovarse las cámaras, aunque los proyectos presentados durante 2020 siguen con estado parlamentario hasta fin de febrero de 2022. Cuando dé inicio el año parlamentario 2022, se caerán y habrá que esperar la presentación de otros nuevos.

La bajante interminable

De la mano con la pandemia, la bajante extraordinaria del Paraná comenzó a finales de 2019 y nunca se detuvo, hasta ahora, con su pico máximo registrado durante el mes de agosto de 2021 con niveles que llevaron al río a sus peores registros en 70 años. La falta de lluvias en toda la cuenca del río durante los dos últimos años, hicieron persistir la situación de aguas bajas, que tras un leve repunte a principios de noviembre volvieron a niveles muy inferiores a los normales durante las dos últimas semanas en el sur de la provincia de Santa Fe.

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La falta de caudal del Paraná ha generado y sigue generando una cantidad grande de problemas para los usos humanos del río, sobre todo la navegación y la provisión de agua dulce. Los buques se ven obligados a cargar menos, lo que dificulta toda la logística de la salida de granos. También se ve afectado el paso de los trenes de barcazas que bajan los granos desde Paraguay hasta los puertos del Gran Rosario.

El tema del agua dulce para potabilizar también aparece como algo central: esta semana, desde Aguas Santafesinas salieron a pedir máxima prudencia en el consumo de agua potabilizada tanto por el contexto de bajante como por las altas temperaturas, algo que aumenta mucho la demanda. Parte de los recursos asignados por Nación por la Emergencia Hídrica fueron a parar a compra o mejora de los equipos para la provisión de agua en la Provincia.

El ambiente, por supuesto, también padece la falta de agua en el humedal, un paisaje habitualmente acostumbrado más al exceso que a la falta del recurso. Muchas poblaciones de peces se han visto afectadas en sus ciclos reproductivos y en otras funciones básicas, ya que la sequía “desconectó” gran parte del sistema de lagunas y riachos tanto en el valle de inundación como en la zona del Delta. Menos refugio, menos alimento, menos hábitat para flora y fauna también han sido la constante de estos dos años.

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Las quemas provocaron una crisis ambiental en los humedales de Santa Fe.

Las quemas provocaron una crisis ambiental en los humedales de Santa Fe.

El balance de las organizaciones

“Atravesamos el segundo año de pandemia, en el quedó en evidencia que el vínculo del hombre con la naturaleza debe cambiar si no queremos profundizar las crisis sanitarias, climáticas y de biodiversidad a nivel global. Debemos construir sociedades más resilientes, donde el bienestar de las personas y el planeta esté en el centro”, sostuvo Bruno Giambelluca, coordinador de la campaña de clima y energía de Greenpeace.

De acuerdo a la organización, pese a las grandes expectativas que se depositaban en la COP 26, los acuerdos internacionales fueron tibios y no estuvieron a la altura de los desafíos que impone la crisis climática.

La organización destacó avances en legislaciones que hubo durante 2021, como la sanción de la Ley de Educación Ambiental. La postergación de la inclusión de la figura de delito penal para los casos de deforestación en el país y la dilación del tratamiento de una ley de humedales son algunos de los puntos críticos que tuvieron lugar durante este año.