Llenar botellas de amor: la idea de los estudiantes de la escuela Ecea para enfrentar el exceso de plásticos

plásticos

Alumnos del último año de la escuela ECEA de Santa Fe decidieron tomar cartas en el asunto y dar pelea al uso indiscriminado de plásticos.


Redacción Aire Digital

¿Cuánto tiempo demoras en tomar la gaseosa que está inmersa en una botella de 500 cc? ¿10 minutos? ¿Media hora? ¿Cuánto dura el envoltorio de una pasta dental en el baño de tu casa? ¿Dos meses?

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Aunque nos parezca difícil de entender, un producto que sólo está un tiempo limitado en las manos de su consumidor, puede tardar hasta 500 años en desaparecer. Sí. 500 años en desaparecer.

Cada año, ocho millones de toneladas de plástico terminan en el mar en todo el mundo. Para entender la inmensidad de la cifra, se puede comparar con vaciar un camión de basura por minuto. En Argentina, cada día, se tiran a la basura 13 millones de botellas PET, según una publicación de la Fundación Vida Silvestre.

De acuerdo a cifras del Banco Mundial, sólo el 5% del total de los residuos plásticos generados en Argentina se reciclan. Es más: de las 2.705.318 toneladas de residuos plásticos que se generan, 272.967 no se recolectan. Dentro de los residuos plásticos que sí son recolectados, el 71% se distribuye en los rellenos sanitarios mientras que el 23% termina en vertederos de basura. Repetimos: sólo el 5% de los residuos plásticos se reciclan.

Y al hablar de instancias de reciclaje, cada vez son más las ONGs y los voluntariados que emergen. En la ciudad de Santa Fe un grupo de alumnos de la Escuela Evangélica Ecea Dr Oscar Abdala comenzaron con una particular iniciativa: llenar una botella de amor.

¿De qué se trata? De invitar a los estudiantes de la institución a juntar todo tipo de plásticos, separarlo por categoría y compactarlo en botellas que luego son enviadas a Buenos Aires para fabricar muebles de simil madera.

Giuliana Scotta, Brisa Farías, Sol Romero, Ailen Roldan, Mateo Canciani y Victoria Marquez, decidieron, con el aval de los docentes, involucrarse con una realidad que cada vez golpea más fuerte. En comunicación con Aire Digital, Giuliana contó que, con esta iniciativa, buscan generar una conciencia ecológica. “Queremos que todos tomen conciencia del plástico que consumimos y que tiramos en la basura. Ese plástico termina en la calle o en río y si queremos quemarlo, emite gases que son tóxicos”.

Llenar las botellas de amor

Luego de gestionar charlas formativas a todos los estudiantes, pusieron manos a la obra. Cada día reciben plásticos y, luego de separarlo y organizarlo lo incorporan en botellas. “Los más chicos son los que más se comprometieron. Ellos nos traen de su casa, pero también suman envoltorios de lo que consumen en la escuela”.

El grupo decide quedarse media hora más y compactar el material para que ingrese en cualquier botella de plástico. “Ese trabajo de compactación hay que hacerlo bien. Utilizamos un palo o una aguja para empujar todo el material”.

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Con esta iniciativa, buscan “cambiar pequeños hábitos” para ayudar al planeta en el que viven y vivirán sus hijos.

“Nos gustaría que la idea se propague lo más posible y que todos se sumen a llenar botellas de amor”, aseguraron para Aire Digital.

Además consideraron que “estamos a tiempo. Hace unos días se declaró una emergencia ecológica en el país. van a moverse un poco más. Tenemos 10 años para revertir. que para el 2050 vas a haber más plásticos”.

 

¡Mirá cómo trabajan!

 

 

 

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