Tres gitanas se arrepintieron y revelaron el detrás de escena de las falsas adivinaciones: "Es toda mentira"
Tres mujeres que vivieron del engaño rompen el silencio en una entrevista impactante: revelan cómo operaban y la verdad detrás de los amuletos y la suerte.
Las mujeres que decidieron dejar atrás las falsas promesas.
El testimonio es crudo y directo. Sonia, Dalila y una tercera mujer de la comunidad decidieron romper el silencio en una entrevista con Telenoche para desmantelar un negocio que, según explican, formó parte de su herencia cultural durante generaciones: la lectura de manos y la adivinación de la suerte.
El fin de un legado basado en el engaño
Tras años de sostener una práctica que pasaba de madres a hijas, las protagonistas aseguran haber dejado todo atrás tras un giro espiritual en sus vidas. Sin vueltas, Sonia fue tajante sobre la veracidad de sus antiguos servicios: “¿Existe eso? No. ¿Es posible? No, es toda mentira”.
Según relataron, no existían técnicas de manipulación sofisticadas, sino una observación aguda de los problemas universales del ser humano. El secreto del éxito radicaba en la repetición de frases comunes que afectan a cualquier persona:
Dolores físicos: de cabeza o estómago.
Problemas emocionales: crisis de pareja o desamores.
Crisis económica: falta de dinero o inestabilidad laboral.
Embed - GITANAS: entre poderes, amuletos y engaños
Los falsos amuletos y la fe del cliente
Uno de los puntos más reveladores de la entrevista fue la confesión sobre los objetos "sagrados" que entregaban. Las mujeres admitieron que los famosos amuletos no tenían ninguna preparación especial: “Ponía cualquier cosa adentro. Le decía: ‘este es tu amuleto, llevalo a la cartera que te va a traer suerte’". La clave, aseguran, no estaba en el objeto, sino en la fe de quien pagaba por él.
Sonia y sus compañeras revelaron la verdad del negocio.
Sonia y sus compañeras revelaron la verdad del negocio.
El impacto del caso Merlín Díaz
Este arrepentimiento público surge en un contexto sensible tras la tragedia de Merlín Díaz, la peluquera de 30 años que se quitó la vida en Ingeniero Budge luego de ser estafada por una suma millonaria bajo la promesa de servicios esotéricos.
"No tengo palabras para decirle lo que pasó, porque es algo muy triste", expresaron las mujeres, buscando marcar una diferencia clara entre quienes cometen delitos y el resto de la comunidad. Su objetivo al hablar es preventivo: que la gente entienda que nadie tiene el poder de sanar o asegurar la prosperidad mediante magia.