Cada vez más personas buscan opciones naturales para aliviar problemas digestivos sin recurrir a medicamentos. En ese contexto, el té de jengibre gana protagonismo como una de las infusiones más elegidas por sus propiedades digestivas y su fácil preparación.
Distintos estudios y publicaciones especializadas señalan que esta bebida ayuda a reducir síntomas frecuentes como náuseas, hinchazón y sensaciónde pesadez, sobre todo cuando aparecen por estrés, desajustes alimentarios o alteraciones en la microbiota intestinal.
Qué beneficios tiene el té de jengibre para la digestión
El jengibre contiene compuestos bioactivos que influyen de manera positiva en el sistema digestivo. Uno de los principales es el gingerol, presente sobre todo en la raíz fresca, que favorece la relajación del tracto gastrointestinal y reduce la inflamación.
Además, esta raíz aporta shogaol y zingerona, sustancias que actúan sobre los receptores de serotonina del intestino y el cerebro. Esta acción ayuda a controlar las náuseas, mejora el tránsito intestinal y disminuye molestias como gases, calambres y sensación de incomodidad persistente.
Por estas propiedades, el té de jengibre suele recomendarse en casos de digestión lenta, dispepsia funcional o malestar estomacal ocasional.
té de jengibre
El té de jengibre es una de las infusiones más elegidas por sus propiedades digestivas.
Cómo tomar el té de jengibre para aprovechar sus propiedades
Para obtener mejores resultados, la forma de preparación y consumo resulta clave. La infusión permite liberar los compuestos activos del jengibre sin alterar sus beneficios.
Usá entre 2 y 5 centímetros de raíz de jengibre fresca, pelada y cortada en rodajas finas.
Colocá el jengibre en una taza y agregá agua recién hervida.
Dejá reposar entre 5 y 10 minutos. Cuanto más tiempo repose, más intenso será el sabor y el efecto digestivo.
Como alternativa, podés usar media cucharadita de jengibre seco o en polvo por taza. Para mejorar el sabor y sumar propiedades, se pueden agregar ingredientes como miel pura, limón o naranja en rodajas, canela o algunas hojas de menta.
Consumido con moderación, el té de jengibre se convierte en un aliado natural para cuidar la digestión y el bienestar diario.