El potus es una planta clásica de los hogares argentinos: fácil de cuidar, resistente y siempre verde. Sin embargo, a veces parece que se estanca, no crece ni saca hojas nuevas, y muchos se preguntan qué está pasando.
La buena noticia es que, en la mayoría de los casos, el problema tiene solución. Solo hace falta ajustar algunos detalles en el cuidado diario para que la planta vuelva a lucir fuerte y llena de vida.
La luz, el factor clave para el crecimiento del potus
Aunque el potus soporta lugares con poca luz, necesita luz natural indirecta para crecer. Si está muy lejos de una ventana o en un rincón oscuro, la planta sobrevive, pero no avanza. Cambiarla a un ambiente más luminoso suele ser suficiente para que empiece a sacar hojas nuevas.
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Qué significa tener un potus en casa, según el Feng Shui.
El riego: ni mucho, ni poco
El exceso de agua puede dañar las raíces y frenar el desarrollo, pero la falta de riego también afecta el crecimiento. Lo ideal es regar solo cuando la tierra esté seca en la superficie y asegurarse de que la maceta tenga buen drenaje. Así, evitás encharcamientos y raíces podridas.
El frío, las corrientes de aire o el aire muy seco pueden hacer que el potus deje de crecer. Lo mejor es ubicarlo en un lugar templado y estable, lejos de ventanas abiertas o calefactores que resequen el ambiente.
La poda, el truco para un potus más frondoso
Una poda suave de los tallos más largos estimula la aparición de brotes nuevos y ayuda a que la planta se vea más llena. No hace falta cortar mucho: solo un recorte basta para que el potus se reactive.
Con estos cuidados básicos, el potus suele volver a crecer y sacar hojas nuevas en poco tiempo. Un pequeño cambio puede hacer toda la diferencia y devolverle el protagonismo verde a cualquier rincón de la casa.