La humedad es uno de los peores enemigos de la ropa guardada. No solo deja ese clásico olor a encierro, sino que también puede provocar manchas, hongos y arruinar tus prendas favoritas. Frente a este problema, existe un truco simple y económico que nunca pasa de moda: poner una tiza dentro del ropero.
La clave está en que la tiza tiene una gran capacidad para absorber la humedad del ambiente. Así, ayuda a:
Evitar el olor a humedad en la ropa.
Prevenir la aparición de moho y hongos.
Mantener el ropero más seco, algo fundamental en los meses de invierno o en zonas donde la humedad es un problema constante.
El método es muy sencillo y no requiere productos caros ni complicaciones:
Colocá 2 o 3 tizas dentro de un recipiente abierto o envolvelas en una gasa.
Ubicalas en estantes, cajones o rincones del ropero, donde suelen acumularse más humedad.
Cambiá las tizas cuando notes que están blandas o quebradizas, señal de que ya absorbieron bastante humedad.
Cada cuánto hay que renovar la tiza
En promedio, una vez por mes es suficiente para mantener el efecto. Sin embargo, si vivís en una zona muy húmeda, puede ser necesario cambiarlas antes.
Este truco es una alternativa casera y sin químicos a los deshumidificadores comerciales. Además, es barato, fácil de aplicar y no deja residuos ni olores extraños en la ropa.