Maquillarse puede ser una tarea entretenida y creativa, pero tiene su curva de aprendizaje. Muchas veces, las personas eligen no usar maquillaje ni interiorizarse en ese mundo por miedo a no saber cómo aplicarlo o a hacerlo mal. Por este motivo, aquí una lista de cuatro consejos que te ayudarán a lograr mejores resultados y a sacar mayor provecho de tus productos de maquillaje.
Prepara la piel
Consigna repetida hasta el hartazgo, es inevitable y real. La preparación adecuada del rostro puede ser lo que marque la diferencia entre un maquillaje exitoso -sentador, cómodo, de larga duración- y uno que no lo sea. Es fundamental conocer el biotipo cutáneo propio -es decir, el tipo de pie- y aprender a construir una rutina de cuidado de la piel apta. Es cierto que este proceso puede ser tedioso y abarcar muchas pruebas y errores, pero los frutos positivos que dará son innegables. Para mejores resultados, la consulta con una dermatóloga o cosmiatra puede ser la mejor opción. Estos profesionales de la salud son expertos en el área y podrán asesorarte con eficacia. Accedé acá para conocer más sobre cómo identificar tu tipo de piel.
Usá herramientas adecuadas
Aunque no es necesario tener un arsenal de 500 brochas y esponjas para poder hacer maquillajes geniales, sí es real que muchos productos pueden ser mejor aprovechados si se tienen las herramientas ideales para el trabajo. Por este motivo, es importante interiorizarse en qué brochas son mejores para los productos que te interesa usar e ir, poco a poco, armando un brochero personalizado que sirva para las necesidades de cada usuaria. Aquí, una guía para conocer cuáles son las brochas más versátiles y que no pueden faltar.
Práctica, práctica y práctica
Puede resultar obvio pero a veces puede olvidarse. Es muy difícil que una actividad que se realizó pocas veces tenga buenos resultados. Por este motivo, no esperes a tener un evento para maquillarte. Es una buena idea practicar cuando se tiene tiempo libre, donde los errores pueden ser remediados fácilmente y donde no pasa nada si el look elegido en realidad no se ve bien en la vida real. La práctica, además, afloja la mano y te familiariza con las brochas y productos, haciendo que, cuando llegue la hora de lookearte para un evento, te sientas más cómoda y relajada, lo que casi invariablemente resultará en un maquillaje hermoso.
No olvides sellar
Una vez todos los productos líquidos y cremosos estén en su lugar, es importante no olvidar el paso final: ¡sellar todo el trabajo! Este paso puede realizarse con polvo -en su formato compacto o volátil, es indistinto-, y permitirá que el maquillaje quede fijado en donde fue colocado y el contacto con las manos, el celular y demás objetos no lo vayan desgastando ni moviendo. Además, es posible dar un toque final con spray fijador. Este producto dará una capa extra de protección al maquillaje, y resulta particularmente útil en climas muy húmedos o cálidos donde tocarse la cara es prácticamente inevitable. Como si fuera poco, los sprays fijadores suelen funcionar como “refrescadores”, por lo que se pueden tener a mano en la cartera para rociar el rostro cada tanto y darle un soplo de vida extra al maquillaje. Además, podés leer esta guía para conocer más tips que alarguen la vida útil de tu maquillaje.
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