La albahaca es una de las hierbas más usadas en verano. Crece rápido con temperaturas altas, pero el sol directo en las horas más fuertes puede quemar sus hojas y frenar su desarrollo.
Con una protección simple, la planta se mantiene sana y productiva durante toda la temporada.
Por qué el sol fuerte daña la albahaca
Aunque necesita calor, la albahaca no tolera el sol pleno del mediodía. Las hojas finas se deshidratan rápido y aparecen manchas marrones o bordes secos. Este estrés hace que la planta se debilite y deje de producir hojas nuevas.
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Los cuidados que mantiene a la albahaca saludable
La clave está en protegerla del sol directo entre las 11 y las 16 horas. Lo ideal es ubicarla en un lugar con sol de mañana y sombra por la tarde.
En balcones, se puede usar una media sombra, una tela liviana o colocarla detrás de otras plantas más altas que filtren la luz.
Durante el verano, la albahaca necesita riegos frecuentes, pero sin encharcar. Conviene regar temprano o al atardecer para evitar la evaporación rápida.
Mantener el sustrato apenas húmedo ayuda a que las hojas sigan tiernas y aromáticas.
Cortar los brotes superiores de forma regular evita que florezca rápido y estimula la producción de nuevas hojas. Con este truco de sombra y cuidados simples, la albahaca resiste mejor el calor fuerte y se mantiene frondosa durante todo el verano.