Si bien las fiestas de fin de año están llenas de alegría y positivismo, la abundante cantidad de comida, la presión social, y las altas temperaturas pueden causar cierta desviación de la alimentación saludable. Más allá de que la comida puede caer pesada y esto de por sí no es algo placentero, hay peligros escondidos detrás de los excesos de las fiestas: la culpa y la necesidad de “compensar”. Por este motivo, AIRE dialogó con la Licenciada en Nutrición Selene García (matrícula 1758), para despejar miedos y desmentir mitos, con el objetivo de que este fin de año sea una temporada mucho más placentera y libre de culpa para todos.
Dietas detox: desmitificando la tendencia
Para empezar, Selene remarcó el peligro detrás de las famosas “dietas detox”, particularmente populares en esta época del año. Este tipo de dietas afirman ser capaces de “desintoxicar” el organismo y, por ende, volver el cuerpo a la “normalidad” después de los “excesos” de las fiestas. Estos términos están colocados entre comillas porque esa afirmación no es cierta. Lo que sí es verdad, dice Selene, es que las “dietas detox” son dietas restrictivas, en general conformadas por jugos de frutas o verduras que tienen muy poquitos nutrientes y no alcanzan para cubrir las necesidades del cuerpo.
Además, la licenciada García realiza una muy importante observación: la clave para alcanzar la salud del cuerpo es aprender hábitos saludables que pueden ser aplicados durante todo el año y por las razones correctas, no porque se siente culpa después de comer mucho en Navidad. Por este motivo, lo ideal es acudir a un especialista en nutrición que pueda asesorar a cada individuo e indicarle cómo empezara formar hábitos que durarán a largo plazo.
Esta es otra gran diferencia con las “dietas detox”: al ser estas tan restrictivas y escasas en nutrientes, no pueden ser mantenidas a largo plazo sin que el cuerpo empiece a sufrir las consecuencias. De esta forma, si cada uno construye hábitos saludables, las eventualidades de “excesos” no causarán ningún efecto negativo. Selene aclara: “una eventualidad no enferma”.
La culpa: ¿Cómo evitarla?
Aunque la teoría es clara, es real que muchas veces es difícil ir más allá de las emociones. Es decir, aunque el individuo puede saber que no hay razones reales para sentir culpa, puede sentirla igual. Con las emociones no se puede razonar demasiado… por lo que Selene también dio consejos que ayudarán a evitar el exceso y, por ende, la culpa.
Para empezar, dice Selene, es vital tener opciones. Muchas veces ocurre que una persona no come de forma equilibrada o sana no porque no quiera, sino porque no tiene la posibilidad. Por este motivo si, por ejemplo, se arma una picada, no incluir solo fiambre y queso: algunas verduras, dips saludables y tostadas integrales (por ejemplo) pueden hacer toda la diferencia.
Otra clave para evitar la culpa y la posterior restricción es hacer las comidas de forma adecuada el día que se sabe que a la noche habrá una gran cena. De esta forma, si la persona desayunó y almorzó adecuadamente, será capaz de no llegar a la cena con un hambre voraz y comer en ese evento solo lo que realmente necesita. Selene aclara, además, algo muy importante: “Es una época, es un momento pasajero. Lo que más cuenta, es el trabajo realizado durante todo el año para construir hábitos saludables”. Así, el foco no estára puesto en el hambre que se siente, sino en compartir el momento. La culpa no tiene lugar en esta época.
Fiestas de fin de año: algunos tips para comer y nutrir el cuerpo
La Licenciada en Nutrición Selene García aporta los siguientes consejos útiles para tener en cuenta en la época de fin de año:
- Tomar agua: tenerla siempre presente y como una opción, ya que las elevadas temperaturas y el consumo de alcohol hacen que la hidratación sea más importante que nunca.
- Priorizar el consumo de alimentos frescos y de plantas y evitar, en la medida de lo posible, los ultra procesados.
- Tener cada uno la iniciativa de aportar opciones saludables para las fiestas: como se mencionó antes, el hecho de que un alimento esté presente lo vuelve una posibilidad. No restringirse a las comidas tradicionales, sino comer lo que te hace sentir bien.
- Evitar la restricción y el ayuno: comer equilibradamente, comer lo que se tiene ganas y, si al día siguiente hay sensación de pesadez o de malestar, recordar que una eventualidad no pesa tanto como el hábito y siempre se puede volver a ellos.
- No auto exigirse: intentar relajarse y no ponerse metas altísimas que pueden ser difíciles de cumplir y que pueden llevar a la frustración y, eventualmente, a la restricción.
- Recordar que siempre hay tiempo para retomar los hábitos donde se dejaron: una o dos semanas de interrupción no borran el trabajo realizado durante todo el año.
- El objetivo de sumar hábitos es sumar salud: el ejercicio físico, la hidratación, el descanso necesario y el consumo de alimentos frescos son hábitos que ayudan al bienestar propio, tanto físico como mental y por eso es tan importante cultivarlos.





