Cómo crear un jardín acuático en casa con plantas que crecen en agua

Crear un jardín acuático en casa es más sencillo de lo que parece. Solo necesitás un recipiente, agua y plantas que puedan vivir en este ambiente.

El jardín acuático que podés crear en casa con plantas, agua y un recipiente de vidrio.

El jardín acuático que podés crear en casa con plantas, agua y un recipiente de vidrio.

Un recipiente de vidrio, agua y algunas plantas pueden convertirse en un pequeño jardín acuático dentro de casa. Esta alternativa permite crear un rincón diferente, decorativo y lleno de vida sin necesidad de utilizar tierra ni contar con un gran espacio.

Los jardines acuáticos pueden adaptarse a distintos ambientes y tamaños. Desde un frasco pequeño con algunas plantas hasta un recipiente más grande con varias especies, la clave está en elegir plantas compatibles y mantener el agua en buenas condiciones.

Además, el vidrio permite observar las raíces y seguir de cerca el crecimiento de las plantas.

Qué se necesita para crear un jardín acuático

Antes de comenzar, es importante reunir algunos elementos básicos:

  • Un recipiente de vidrio, pecera o contenedor impermeable.
  • Agua limpia.
  • Plantas aptas para crecer en agua.
  • Piedras, grava o sustrato para acuarios.
  • Una ubicación con buena luz indirecta.

El recipiente no necesita ser demasiado profundo. Para comenzar, un frasco ancho o una pecera pequeña pueden ser suficientes.

Un recipiente de vidrio puede transformarse en un pequeño rincón verde con plantas que desarrollan sus raíces en agua.

Un recipiente de vidrio puede transformarse en un pequeño rincón verde con plantas que desarrollan sus raíces en agua.

Qué plantas elegir

No todas las especies pueden vivir permanentemente en agua, por lo que conviene seleccionar plantas que se adapten a este tipo de cultivo. Entre las opciones más sencillas se encuentran la tradescantia, el filodendro corazón, el poto, la hiedra inglesa y el coleo.

También se pueden utilizar algunas plantas acuáticas propiamente dichas, aunque sus necesidades pueden ser diferentes a las de las especies de interior que desarrollan raíces en agua.

Cómo armar el jardín acuático

  1. Elegir y limpiar el recipiente: el recipiente debe estar completamente limpio antes de incorporar las plantas. Es importante eliminar restos de detergente u otros productos que puedan afectar las raíces.
  2. Colocar piedras o grava: una capa de piedras puede ayudar a sostener los tallos y darle un aspecto más natural al jardín. También permite crear diferentes niveles dentro del recipiente.
  3. Agregar agua: se puede utilizar agua filtrada o dejar reposar el agua de la canilla durante algunas horas antes de colocarla. El nivel debe cubrir las raíces, pero no sumergir completamente las hojas.
  4. Incorporar las plantas: los esquejes deben tener raíces sanas o un tallo con nudos capaces de desarrollar nuevas raíces. Al colocarlos, es importante que el follaje quede fuera del agua para evitar que las hojas se pudran.

Dónde ubicarlo dentro de casa

La luz es uno de los factores más importantes. El jardín acuático debe recibir buena iluminación natural indirecta. Una ventana luminosa puede ser una buena ubicación, siempre que el sol directo no caliente demasiado el recipiente. La exposición intensa al sol también puede favorecer el crecimiento excesivo de algas.

Las raíces deben permanecer cubiertas, mientras que las hojas deben mantenerse fuera del agua para evitar que se pudran.

Las raíces deben permanecer cubiertas, mientras que las hojas deben mantenerse fuera del agua para evitar que se pudran.

Qué errores conviene evitar

Uno de los errores más frecuentes consiste en sumergir completamente las plantas. Las hojas deben permanecer fuera del agua, mientras que las raíces pueden quedar cubiertas. También conviene evitar colocar demasiadas plantas en un recipiente pequeño, ya que la falta de espacio puede dificultar la circulación del agua y favorecer la aparición de problemas.

Además, no debes cambiar el agua por completo si estás buscando conservar las hormonas naturales de enraizamiento. Si se tira todo el agua, se eliminan esas sustancias y la planta debe empezar otra vez. Pero tampoco se debe dejar el agua sin cambiar, ya que se puede llenar de bacterias y hongos. Lo ideal es reemplazar solo una parte del agua cada 7 días para mantener las hormonas y limpiar un poco.

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