La planta que queda perfecta en la mesa de luz y necesita pocos cuidados

Esta planta de interior es resistente, de crecimiento tranquilo y puede decorar una mesa de luz sin exigir cuidados constantes.

Esta planta de interior es resistente, de crecimiento tranquilo y perfecta para decorar una mesa de luz.

Esta planta de interior es resistente, de crecimiento tranquilo y perfecta para decorar una mesa de luz.

La mesa de luz suele ser uno de los lugares más pequeños del dormitorio, pero también puede convertirse en un espacio ideal para sumar un toque de verde. Para eso, conviene elegir plantas que no necesiten demasiada atención y que puedan desarrollarse con luz indirecta.

La zamioculca es una de las opciones más prácticas. Tiene hojas verdes, brillantes y firmes, crece lentamente y almacena agua en estructuras subterráneas, características que le permiten tolerar períodos de sequedad mejor que muchas otras plantas de interior.

Por su aspecto ordenado y sus necesidades relativamente simples, puede quedar muy bien en una maceta pequeña sobre una mesa de luz, una cómoda o un mueble cercano a la cama.

La planta que queda perfecta en la mesa de luz y necesita pocos cuidados

La zamioculca, conocida también como ZZ, no necesita una exposición constante al sol directo. Prefiere los ambientes con luz indirecta y puede adaptarse a sectores interiores con menor iluminación, aunque un ambiente demasiado oscuro puede ralentizar todavía más su crecimiento.

Su crecimiento lento representa una ventaja cuando la colocás sobre un mueble. No tenés que preocuparte porque ocupe rápidamente todo el espacio disponible.

Además, sus hojas mantienen un aspecto decorativo durante todo el año y no requieren una poda constante para conservar una forma prolija.

La zamioculca se adapta a ambientes con luz indirecta y no necesita recibir sol directo para crecer.

La zamioculca se adapta a ambientes con luz indirecta y no necesita recibir sol directo para crecer.

Cómo cuidar una zamioculca en el dormitorio

El principal cuidado consiste en evitar el exceso de agua. La zamioculca almacena humedad y puede sufrir si sus raíces permanecen en un sustrato constantemente mojado. Antes de regarla, comprobá que el sustrato se haya secado. Después, agregá agua y dejá que el exceso salga por los agujeros de la maceta.

También conviene utilizar un recipiente con drenaje. Una maceta decorativa sin salida de agua puede acumular humedad en el interior y generar problemas en las raíces. En cuanto a la ubicación, evitá colocarla pegada a una fuente de calor, como un radiador, estufa o calefactor. Tampoco conviene someterla a corrientes de aire muy fuertes.

Una opción para quienes buscan una planta fácil

La zamioculca no necesita fertilizaciones frecuentes ni cambios constantes de maceta. Durante su etapa de crecimiento, podés incorporar fertilizante para plantas de interior siguiendo las indicaciones del producto, pero el exceso de nutrientes no resulta conveniente.

También podés limpiar sus hojas suavemente con un paño húmedo cuando acumulen polvo. Esto ayuda a mantener su aspecto brillante y permite observar mejor si aparece algún signo de estrés o daño.

Si buscás una planta para colocar en la mesa de luz, la zamioculca reúne varias características prácticas: ocupa relativamente poco espacio, tolera períodos de sequedad y se adapta a la iluminación indirecta de un dormitorio.

Eso sí, hay que tener una precaución importante: la zamioculca es tóxica si se ingiere, por lo que conviene mantenerla fuera del alcance de niños pequeños y mascotas.

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