Verónica Llinás es una de las miles de personas que aún no recibieron el turno para darse la segunda dosis de la SPUTNIK V. Está desilusionada por el mal manejo que hubo con respecto a las aplicaciones y volcó su furia en las redes sociales.
“Me alegré cuando me pusieron la Sputnik porque se decía que era una de las más eficientes. Hoy, con los tres meses ya cumplidos y ni asomo de la segunda dosis, sabiendo que con esta vacuna sos ciudadano de segunda en el mundo, la alegría se me fue a la remierda”, expresó indignada.
Llinás, de 60 años, está trabajando en teatro junto a Soledad Silveyra, con quien tuvo que adaptarse a la nueva normalidad y los protocolos. "Lo mejor de volver al teatro es conectar con la fantasía, con el pensamiento, salir un rato de la realidad, que es muy agobiante y, en el caso de esta obra, conectarse con desde otro lugar porque las relaciones intrafamiliares, la locura, también es la realidad", reconoció en diálogo con Télam.
A principios de julio, Rusia confirmó que el lapso entre las dosis puede ser de hasta seis meses. Así lo aclaró un funcionario del Fondo Ruso de Inversión Directa, que citó los ensayos de Gamaleya –laboratorio encargado de fabricar los sueros- mostraban que las brechas más largas habían asegurado una mejor respuesta inmune, aunque no dio más detalles de los ensayos. Sin embargo, al mismo tiempo negó que la flamante postura rusa sobre el lapso entre ambas dosis estuviera relacionada con la demora en la entrega del segundo componente a otros países.
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