La polémica en torno a Carmiña Masi parece estar lejos de calmarse. Tras su salida de la casa de Gran Hermano, la participante paraguaya se encontró con un clima de fuerte rechazo debido a sus comentarios racistas dirigidos hacia su compañero Mavinga.
Ahora, durante una entrevista en "A la Barbarossa", la tensión escaló hasta convertirse en un enfrentamiento directo con los panelistas del programa.
Masi intentó inicialmente bajar el tono calificando sus palabras como un "chiste de mal gusto", pero el panel no aceptó la explicación, remarcando que el racismo no puede ser considerado una broma bajo ninguna circunstancia.
Ante la insistencia de los panelistas, Carmiña perdió la paciencia: “Ahora son todos santos, se rasgan las vestiduras y son todos caretas. ¿Me van a decir que nadie dijo nada cancelable en su casa? ¡Déjense de joder!”, lanzó indignada.
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Carmiña Masi, expulsada de Gran Hermano 2026 por tratar de esclava a Mavinga.
Carmiña tras Gran Hermano: entre el ruego y la amenaza de abandono
En un momento bizarro de la entrevista, la ex participante llegó a arrodillarse frente a cámara en un gesto de disculpa que muchos consideraron irónico o exagerado. “Si quieren que me arrodille, lo hago. Ya pedí disculpas miles de veces, pero si esperan que llore, eso no va a pasar”, sentenció. Además, ante el cruce con Romina Uhrig, amenazó con retirarse del móvil.
Sin embargo, detrás de la coraza de hierro, Masi admitió su preocupación por el futuro. Reconoció que el escándalo cruzó la frontera y llegó a su país natal, donde la condena social es igual de fuerte. “No sé si voy a tener trabajo cuando vuelva a Paraguay después de todo esto”, confesó, dejando en evidencia que las consecuencias de sus actos podrían marcar un antes y un después en su carrera profesional.