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Quién es Martha Argerich, la mejor pianista de la historia argentina que hoy cumple 80 años

Auténtica niña prodigio, a los siete años ya brindaba conciertos en grandes teatros de Buenos Aires, la ciudad donde nació el 5 de junio de 1941. Desde entonces Argerich deslumbró en escenarios de todo el planeta como una de las mayores pianistas de su generación. Una artista sensible, frágil, insatisfecha. La pasión por Schumann y Chopin. El universo familiar, la vida. La música, que trasciende las palabras.

Martha Argerich comenzó a tocar el piano antes de cumplir tres años y hoy cumple 80 años. A los siete, dio su primer concierto interpretando a Mozart en el Teatro Astral de Buenos Aires. Tenía doce cuando ya había tocado el “Concierto” de Schumann en el Colón y una entrevista con Juan Domingo Perón lo cambió todo. Martha Argerich viajaría con su familia a Europa para convertirse en la pianista argentina más importante del siglo XX.

“No tiene sentido hablar sobre música. Es en vano. No se puede expresar con palabras. La música no puede explicarse, ni lo que te hace sentir ¿Cómo explicarla? Trasciende las palabras”.

Martha Argerich play Chopin "Polonaise N°6 l'heroique"

La historia comenzó así. Ya era una “niña prodigio” cuando Perón la recibió en la residencia presidencial junto a su madre, Juana Heller. El entonces presidente le preguntó: “¿Y a dónde querés ir, ñatita?”. Y ella: “A Viena, a estudiar con el Friedrich Guida”. Su madre, pletórica ante la inminencia del sueño cumplido, agregó: “Y también le gustaría dar un concierto en la Unión de Estudiantes Secundarios (UES)”.

“Parece que yo debo haber puesto una cara bastante reveladora de que la idea no me gustaba -contó Argerich a la revista “Clásica” en 1999-, porque Perón le empezó a seguir la corriente a mamá, diciéndole ‘por supuesto señora, vamos a organizarlo’, mientras me guiñaba un ojo y, por debajo de la mesa, me hacía con un dedo que no. Él la estaba cargando a mamá y a mí me tranquilizaba. Se dio cuenta de que yo no quería”.

Martha Argerich, Daniel Barenboim y la West-Eastern Divan Orchestra

“Mi padre decía que yo cambié cuando empecé a tocar el piano, que yo era muy alegre y de golpe me convertí en alguien triste y preocupada”.

En 1953 Martha viajó a estudiar a Viena con una beca otrogada por el gobierno. Lo hizo junto a su padre, Juan Manuel, quien fue designado agregado de negocios en la embajada argentina en Austria, y, por supuesto, con su madre.

Humana, demasiado humana

A los 34 años ya se había casado y divorciado dos veces. Tenía tres hijas. Era una pianista reconocida por sus interpretaciones de Chopin y de Liszt. Una mujer que viviera en Ginebra o en Bruselas o allí donde hubiera un piano elegía vivir en comunidad, construir una cotidianidad entre artistas.

Martha Argerich | Schumann: Fantasiestück Op.12 No. 7 (2019)

Supo tener tres cónyugues, el músico sino-suizo Robert Chen, el director de orquesta suizo Charles Dutoit y el pianista estadounidense Stephen Kovacevich, con quienes tuvo igual cantidad de hijas: Lyda, Annie y Stephanie, repectivamente.

“Chopin es mi amor inalcanzable; un alma dificil de tocar”.

“No sé si que ahora sea madre cambia el hecho de cómo ella me ve. Me da la impresión de que para ella yo sigo siendo un bebé. Pero a veces he sentido lo opuesto, que ella es el bebe que yo debo proteger”, dijo en una entrevista Stephanie, su hija con el pianista Stephen Kovacevich.

Stephanie, además de la menor es cineasta, y directora del documental “Bloody Daughter” (2012), donde traza un relato intimista y desacralizado de su madre, nutrido de una gran cantidad de imágenes de la vida familiar.

Así pudo continuar con Guida los estudios que inició en Buenos Aires con Vicente Scarmuzza, maestro de otros dos virtuosos del piano nacidos, como ella, a comienzos de los 40: Bruno Gelber (1941) y Daniel Baremboin (1942).

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Desde su partida, en los primeros años de la década del 50, no fueron asiduas las visitas a la Argentina. Sin embargo, supo reencontrarse con el país en el que nació y transitó la infancia.

En 1986 se presento en el Colon con la Filarmonica de Buenos Aires dirigida por Simon Blech. En septiembre de 1999 presento, en el mismo teatro, su primer Festival y Concurso Internacional, integrando personalmente el jurado.

El Festival Argerich, llamado entonces Punto de Encuentro, se reitero en el Teatro Colon en temporadas sucesivas hasta el 2005.

“Cuando veo fotos y material (mio) parece que fuera de otra persona. No es la imagen que tengo de mi misma. Creo que eso ya lo arreglé, no sé en qué momento, pero no es como soy ahora. Es raro. Si tu apariencia física no corresponde a tu imagen propia… Siempre somos más de una cosa al mismo tiempo”.

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